PatrizziaMoraty
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que no puedo tocar el sol,
que la luna no es de queso ni algodón.
También que la muerte es ineludible
y que un abrazo es delicioso en ayunas.
Aprendí a escuchar a un amigo ansioso
cuando mis propias ansias me consumen.
A valorar el sacrificio de mis padres
y la importancia intrínseca de la unión familiar.
A ver cada uno de los colores del amanecer,
a ver la belleza de un día gris y lluvioso.
A agradecer a Dios por mis amigos,
por sus vidas y sincera compañía.
A esconderme tras sonrisas mustias
a congelar los suspiros en cuadros abstractos.
A besar furtivamente las ansias
y a reírme de la tristeza ignorante.
Aprendí a llorar hacia adentro,
quedamente y con palabras...
A ser más fuerte y más consciente
a amar a otros muy a pesar de mi.