María Rentería
Luna en Acuario.
Aprendí
que no hay recetas
para alcanzar la felicidad.
Aprendí
que la única regla a seguir
es la que lleva por el camino del Amor.
Aprendí
que las reglas convencionales
no siempre tienen cabal aplicación.
Aprendí
que es mucho más lo que nos une
que lo que nos aparta generando división.
Aprendí
que el gozo de ser es duradero
mientras que es efímera la posesión.
Aprendí
que la felicidad no está afuera
sino muy dentro de mí, en mi interior.
Aprendí
que no estoy hecha...
cada día estoy en construcción.
Aprendí
que para mí hay un refugio…
el pesebre de tu amable corazón.
Aprendí
que tu presencia generosa
logra que el mundo entero sea mucho mejor.
Aprendí
que gozar de tu cariño
es un favor, un dulce, un privilegio.
Aprendí
que el amor que a ti me lleva
no debe quedarse jamás en el silencio.
Aprendí
que el aliento de tu amistad
calienta suave y me llena de emoción.
Pero sobre todo...
aprendí
que pronto, cuando pueda,
¡no dejaré de abrazarte con ilusión!
que no hay recetas
para alcanzar la felicidad.
Aprendí
que la única regla a seguir
es la que lleva por el camino del Amor.
Aprendí
que las reglas convencionales
no siempre tienen cabal aplicación.
Aprendí
que es mucho más lo que nos une
que lo que nos aparta generando división.
Aprendí
que el gozo de ser es duradero
mientras que es efímera la posesión.
Aprendí
que la felicidad no está afuera
sino muy dentro de mí, en mi interior.
Aprendí
que no estoy hecha...
cada día estoy en construcción.
Aprendí
que para mí hay un refugio…
el pesebre de tu amable corazón.
Aprendí
que tu presencia generosa
logra que el mundo entero sea mucho mejor.
Aprendí
que gozar de tu cariño
es un favor, un dulce, un privilegio.
Aprendí
que el amor que a ti me lleva
no debe quedarse jamás en el silencio.
Aprendí
que el aliento de tu amistad
calienta suave y me llena de emoción.
Pero sobre todo...
aprendí
que pronto, cuando pueda,
¡no dejaré de abrazarte con ilusión!
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