Aprendiendo a ser padre.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Lo pasábamos en grande, jugando a indios y vaqueros.
Tú eras aquella bruja que se metía en el agujero.
Entonces, te sorprendíamos haciendo una fogata,
y cantabas alrededor del fuego, en el descampado obscuro, a lo largo de la noche.


Los vampiros y hombres-lobo, salían a tu encuentro.


Los murciélagos acariciaban tus plumas.
Las cucarachas te peinaban y las sierpes mudaban sus pieles.
En fin, que yo salía del escondite perpetuo, y te arrojaba un cigarrillo encendido,
en son de Paz. Y mis tribus, todas dispersas en su diáspora, se reunían conmigo.


Para ver mi reciente conquista.


Pero no nos mostrabas tus encantos, sino que tapabas, celosamente, tus senos.
Acompañada de mujeres rollizas, y de amazonas que llevaban a pastar, caballos y yeguas.
Era impresionante el elenco reunido de matronas voraces y aprendices de espadachines.
Pero qué buen olor salía de vuestra cocina, en el campamento de verano.


Vuestra gran emperatriz china, os hacía beber un cáliz de cerveza negra.


Me desposé contigo un fin de año. Recuerdo que había turrón del blando, hecho de almendras.
Los invitados al banquete danzaban moviendo sus caderas,
imitando los movimientos de la danza de los siete velos.
Otros, flamencos, y otros, gitanos, nos elevaron en sus manos.


Fuimos de viaje de novios, a las cumbres borrascosas, y a su cabaña bien cimentada y permanente.


Allí, pasabas miedo, pues yo me ponía una máscara,
nunca antes vista, que emite destellos fosforescentes.
Y en tu súplica, con los ojos en órbita, mientras de rodillas, rezabas el Rosario,
yo sonreía y develaba el enigma. Y me arreabas un guantazo en la cara.


¡ Qué tiempos ! Nos descubrimos el uno al otro, aquella noche, en la alcoba de las caricias.


Era nuestro sueño un jardín de las delicias.
Fuimos amantes.
Impresionantes.
Pero luego, a los nueve meses, un nuevo ser humano vino al mundo, fruto de tu vientre.


Y ya, no pude ser tan protagonista. Me sentía distante y diferente.
 
Elvira, muchas gracias por tu elogio. Me encanta disfrutar de la vida. Eso es cierto.
En cuanto a mi vida profesional ( matrimonio es oficio de madre, y patrimonio, oficio de padre ), estoy en la casilla de salida, todavía. Como si estuviéramos jugando a la oca, o al parchís. Pero tengo gratas experiencias, en mi trato con mis sobrinos. Me gusta contar cuentos, y soy muy cauto con el Miedo. De vez en cuándo, sin embargo, el Miedo resulta muy atractivo.


Antonio, gracias, compañero. Este poema tiene erotismo y sorpresa, y una pizca de obscuridad.
Quiero decir, de manera consciente. A drede. Ex profeso.
Menciono criaturas que ya, per se, son extravagantes.
Para incrementar la sensación de inseguridad.
Como si nosotros mismos fuéramos cualquier cosa. Y ahí está la fuerza de mi relato.
 

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