marton
Poeta reconocido en el portal
Sonreías
Llovían cantos de tus labios como gotas
y en tu sonrisa se anidaban mil canciones;
notas de violines emergiendo de tu boca,
diáfanos coros de gozo y sensaciones.
Y me enseñaste a ser alegría
Callabas
Y en la afonía profunda de tu aliento
escuché el sonido puro de la calma.
Callar te hace hablar con voz de sabio
las verdades sigilosas desde el alma.
Y me enseñaste a ser silencio
Decías
Echaste a volar frases y vocablos
Se hicieron suave verso entre mis manos;
y no fui, sino sólo el que las puso,
en el papel que un día estuvo en blanco.
Y me enseñaste a ser palabra...
Caminabas
Dejando huellas en mi tierra palmo a palmo,
con la libertad de quién lo hace descalza,
tus ancestrales pasos de sendero y polvo
recorrieron las campiñas de mi alma.
Y me enseñaste a ser camino...
Luchabas
Fuiste amazona, adalid de mil batallas,
le diste fuerza al corazón: ¡siempre adelante!
Y tu lucha me dio poder, ese que estalla,
cuando la impía adversidad viene a buscarme.
Y me enseñaste a ser guerrero...
Llorabas
Y desde el fondo de tus tibias lágrimas,
brotaban cristalinas gotas de dolor;
y tu tristeza fue, entonces, tan profunda
que ahogué en mi pecho el alivio de tu amor.
Y me enseñaste a ser consuelo...
Te ibas
Y aprendí el instante duro de tu ausencia,
entre angustia y desazón te vi partir,
los minutos y las horas se vuelven agonía,
porque estar sin ti, es un día más para morir.
Y me enseñaste a ser soledad...
Soñabas
Eternidad que me estremece, ¡libertaria!,
y en tus sueños yo fui ave y tú alas.
Prometimos ser quimeras, ser plegarias
y fundiste para siempre luz y sombras.
Y me enseñaste a ser esperanza
En tu boca soy silencio, soy palabra y perdones.
En tus pies soy camino; soy consuelo de tu alma.
Sueño soy, amor, en tu mirada; de tu juicio soy razones.
Tu energía es mi guerrero; soledad cuando me faltas.
Y aprendiendo voy a ti , solo aprendiendo
Llovían cantos de tus labios como gotas
y en tu sonrisa se anidaban mil canciones;
notas de violines emergiendo de tu boca,
diáfanos coros de gozo y sensaciones.
Y me enseñaste a ser alegría
Callabas
Y en la afonía profunda de tu aliento
escuché el sonido puro de la calma.
Callar te hace hablar con voz de sabio
las verdades sigilosas desde el alma.
Y me enseñaste a ser silencio
Decías
Echaste a volar frases y vocablos
Se hicieron suave verso entre mis manos;
y no fui, sino sólo el que las puso,
en el papel que un día estuvo en blanco.
Y me enseñaste a ser palabra...
Caminabas
Dejando huellas en mi tierra palmo a palmo,
con la libertad de quién lo hace descalza,
tus ancestrales pasos de sendero y polvo
recorrieron las campiñas de mi alma.
Y me enseñaste a ser camino...
Luchabas
Fuiste amazona, adalid de mil batallas,
le diste fuerza al corazón: ¡siempre adelante!
Y tu lucha me dio poder, ese que estalla,
cuando la impía adversidad viene a buscarme.
Y me enseñaste a ser guerrero...
Llorabas
Y desde el fondo de tus tibias lágrimas,
brotaban cristalinas gotas de dolor;
y tu tristeza fue, entonces, tan profunda
que ahogué en mi pecho el alivio de tu amor.
Y me enseñaste a ser consuelo...
Te ibas
Y aprendí el instante duro de tu ausencia,
entre angustia y desazón te vi partir,
los minutos y las horas se vuelven agonía,
porque estar sin ti, es un día más para morir.
Y me enseñaste a ser soledad...
Soñabas
Eternidad que me estremece, ¡libertaria!,
y en tus sueños yo fui ave y tú alas.
Prometimos ser quimeras, ser plegarias
y fundiste para siempre luz y sombras.
Y me enseñaste a ser esperanza
En tu boca soy silencio, soy palabra y perdones.
En tus pies soy camino; soy consuelo de tu alma.
Sueño soy, amor, en tu mirada; de tu juicio soy razones.
Tu energía es mi guerrero; soledad cuando me faltas.
Y aprendiendo voy a ti , solo aprendiendo
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