Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Había prometido..., no escribir más en góticos, pero creo que esa promesa hoy ha vencido...
Aprendiz de amante...
Aprendiz de un gran poeta.
Aprendiz de intrigante,
y hasta de mentiras pospuestas...
Aprendiz de denigrante
lujuria, por obsoleta...
Aprendiz de cantante,
y hasta de marioneta...
Aprendiz de ola inconstante.
Aprendiz de sinvergüenza...
Aprendiz de marchante,
en busca de recompensa...
Aprendiz de idolatrante,
comediante de opereta;
que postraba su mejor talante
para parecer siempre dispuesta...
Aprendiz, del aprendiz más desafiante
a la infelicidad completa...
Aprendiz de denunciante,
con rabo de paja entre piernas...
Aprendiz de lecturas acuciantes
de emperifolladas letras...
Aprendiz de la vacante
de inocencia yuxtapuesta...,
claudicada, insignificante,
registrada y confesa...
Aprendiz de almirante,
que montada sobre su rueca,
hilaba versos rasantes
tratando de alcanzar cometas...
Aprendiz de fulminante
con piedras y bayonetas,
sacadas de los farsantes
agolpados en las iglesias...
Aprendiz energizante
de la más frustrante inconsistencia.
Aprendiz de un cabalgante
caballero de la imprudencia...
Aprendiz de vorágines
y enloquecedoras tormentas;
aprendiz de ojo ecuánime
y de miradas de menta...
Aprendiz de la puta madre,
que me enseñó a sacar las cuentas...
Aprendiz de un buen compadre,
que me toca el hombro y se aleja...
Aprendiz de mis hermanas, menguantes
mas nunca perplejas...
Aprendiz de mi buen padre,
que si me viera..., a buen regaño me diera...
Aprendiz de las pequeñas aves,
y de las más toscas piedras;
aprendiz en la tierra de gigantes...
¡Aprendiz de mierda!,
si parece que el cerebro tengo del tamaño de un guisante
y se me pudre en la ausencia...
Aprendiz de amante...
Aprendiz de un gran poeta.
Aprendiz de intrigante,
y hasta de mentiras pospuestas...
Aprendiz de denigrante
lujuria, por obsoleta...
Aprendiz de cantante,
y hasta de marioneta...
Aprendiz de ola inconstante.
Aprendiz de sinvergüenza...
Aprendiz de marchante,
en busca de recompensa...
Aprendiz de idolatrante,
comediante de opereta;
que postraba su mejor talante
para parecer siempre dispuesta...
Aprendiz, del aprendiz más desafiante
a la infelicidad completa...
Aprendiz de denunciante,
con rabo de paja entre piernas...
Aprendiz de lecturas acuciantes
de emperifolladas letras...
Aprendiz de la vacante
de inocencia yuxtapuesta...,
claudicada, insignificante,
registrada y confesa...
Aprendiz de almirante,
que montada sobre su rueca,
hilaba versos rasantes
tratando de alcanzar cometas...
Aprendiz de fulminante
con piedras y bayonetas,
sacadas de los farsantes
agolpados en las iglesias...
Aprendiz energizante
de la más frustrante inconsistencia.
Aprendiz de un cabalgante
caballero de la imprudencia...
Aprendiz de vorágines
y enloquecedoras tormentas;
aprendiz de ojo ecuánime
y de miradas de menta...
Aprendiz de la puta madre,
que me enseñó a sacar las cuentas...
Aprendiz de un buen compadre,
que me toca el hombro y se aleja...
Aprendiz de mis hermanas, menguantes
mas nunca perplejas...
Aprendiz de mi buen padre,
que si me viera..., a buen regaño me diera...
Aprendiz de las pequeñas aves,
y de las más toscas piedras;
aprendiz en la tierra de gigantes...
¡Aprendiz de mierda!,
si parece que el cerebro tengo del tamaño de un guisante
y se me pudre en la ausencia...
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