César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
He decidido, ¡a estas alturas!
hacerme aprendiz de majadero.
Como el filósofo francés Jean-Paul
que por filósofo no dejó que lo llamaran literato
ni complacido ganador del nobel (dirán algunes, “Nobel”)
Como Sandino y el Che
que rompieron con fusiles atrasados
los odres del “destino manifiesto”
O como el jovencísimo Rugama
quien canonizó a Sandino
y también al Che
y vivió como los santos
y murió como ellos
y hizo que Colo-Colo pariera Bolívares y Manuelitas Sáenz
y descubrió el incendio de sangre que ningún bombero ve.
Y como Alí Primera, cantor y cagón, maestro majadero,
que aprendió a cagarse en la libertad que defiende supermán
porque para algo tenía que servir la mierda en esta vida.
Sí, pues, ¡a estas alturas! Aprendiz de majadero
Ahora que voy perdiendo la velocidad de otrora
y les muchaches nuevxs me llaman casi abuelo,
se me ha olvidado el ritmo de los versos rimados
y se me ha puesto blanco ya casi todo el pelo
Como el Quixote errante (ah, no… ese es el judío)
o el judío (ese sí) Jesús el palestino
que era también errante, como el Quixote… errante.
y el Miranda tres barquitos quixote (sin locura,
diría Napoleón)
y como la Alfonsina, quien encendió su lámpara en el gris
azul del mar.
No sé si aprenderé, dicen que loro viejo…
Tal vez muera aprendiz ¡¿qué voy a hacer?!
César Guevara, octubre y cielo, 2022
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