dragon_ecu
Esporádico permanente
Cuento versado apto para todo público.
En una galaxia muy muy lejana...
había una vez un pueblo pastelero,
y muy junto otro pueblo lechero,
justo cruzando la sabana.
En cierta ocasión alguien hizo una galleta,
a la que untó con crema dulce,
y cubrió con otra igual que endulce,
la cubrió de papel azul y la metió en su maleta.
Cuando llegó a su escuela otro niño la miró...
- Será acaso esto lo que yo creo.
- Es una oreo lo que veo.
Con algo de hambre el otro niño suspiró.
El primer niño que la galleta cocinó,
era el hijo del pastelero.
Mientras el hijo del lechero,
fue aquel que la galleta descubrió.
Ambos viéndose a la cara sonrieron.
Entre aquellos dos niños,
llegado el recreo hicieron guiños,
y claro está la galleta repartieron.
Llegados ambos a su casa,
a sus padres les contaron,
como la galleta cortaron
y devoraron sin tardanza.
El lechero trajo con leche una cazoleta,
y llamando a su lado a su hijo,
mojando la oreo en la leche le dijo...
- Así es como se come esta galleta.
Mientras donde el pastelero disponía,
el padre levantaba la galleta de encima,
se comía el relleno de golosina...
y decía que así es como la oreo se comía.
En ambas casas los niños dijeron que no importaba,
comerlas de una forma o de otra.
Ni viene al caso ni tampoco importa,
mientras la oreo se disfrutaba.
Sin embargo en cada hogar,
los padres severamente reprendían...
mientras a cada niño le metían,
la forma correcta de la galleta disfrutar.
Al día siguiente no tardó mucho,
que ambos niños pelearan.
Los que antes juntos jugaban,
hoy sus risas ya no escucho.
.....
Una verdadera educación jamás formaría,
niños incapaces de probar nuevas aventuras,
de tener mentes abiertas a riesgos y travesuras,
en lugar de doctrinas, dogmas, y su mente vacía.
...
(Espacio financiado por la bruja Almería y Nabisco Royal).
En una galaxia muy muy lejana...
había una vez un pueblo pastelero,
y muy junto otro pueblo lechero,
justo cruzando la sabana.
En cierta ocasión alguien hizo una galleta,
a la que untó con crema dulce,
y cubrió con otra igual que endulce,
la cubrió de papel azul y la metió en su maleta.
Cuando llegó a su escuela otro niño la miró...
- Será acaso esto lo que yo creo.
- Es una oreo lo que veo.
Con algo de hambre el otro niño suspiró.
El primer niño que la galleta cocinó,
era el hijo del pastelero.
Mientras el hijo del lechero,
fue aquel que la galleta descubrió.
Ambos viéndose a la cara sonrieron.
Entre aquellos dos niños,
llegado el recreo hicieron guiños,
y claro está la galleta repartieron.
Llegados ambos a su casa,
a sus padres les contaron,
como la galleta cortaron
y devoraron sin tardanza.
El lechero trajo con leche una cazoleta,
y llamando a su lado a su hijo,
mojando la oreo en la leche le dijo...
- Así es como se come esta galleta.
Mientras donde el pastelero disponía,
el padre levantaba la galleta de encima,
se comía el relleno de golosina...
y decía que así es como la oreo se comía.
En ambas casas los niños dijeron que no importaba,
comerlas de una forma o de otra.
Ni viene al caso ni tampoco importa,
mientras la oreo se disfrutaba.
Sin embargo en cada hogar,
los padres severamente reprendían...
mientras a cada niño le metían,
la forma correcta de la galleta disfrutar.
Al día siguiente no tardó mucho,
que ambos niños pelearan.
Los que antes juntos jugaban,
hoy sus risas ya no escucho.
.....
Una verdadera educación jamás formaría,
niños incapaces de probar nuevas aventuras,
de tener mentes abiertas a riesgos y travesuras,
en lugar de doctrinas, dogmas, y su mente vacía.
...
(Espacio financiado por la bruja Almería y Nabisco Royal).
Última edición: