Apuntes para una arqueología de la agricultura de los cereales

Francisco Redondo Benito

Moderador/enseñante del subforo de MÉTRICA y RIMA
A mi hijo Pedro, de vocación panadera


[PREPARAR]


ARAR:

Yunta o par, par o yunta: mansedumbres

uncidas al castigo del trabajo.

Alzar, binar, terciar, quebrar la tierra

con la proa rompiente del arado.


SEMBRAR:

De entre una biblioteca de adeenes

seleccionar la página adecuada,

echar al hombro el saco sementero

y recorrer cantando las besanas,

por confiar al aire el fundamento

que fecunda el perfil de las aradas.


[VEGETAR:]


GERMINAR:

De su nicho de sílice y estiércol,

beso de sol, reposo y humedades,

cápsula adormecida, la simiente

despliega el esplendor de su equipaje

que encriptara en su hélice miniada

la química latente en su mensaje.


ENCAÑAR:

“Era por Mayo en su calor creciente,

trinaban sus dolientes desventuras

aves canoras y amorosas gentes”,

cuando la grey dormida de Natura

cálamos desplegaba adolescentes

por buscar luces, vientos y aventuras

más allá de la madre y sus simientes

y el bullir de reptantes criaturas,

para dar el tesoro de sus vientres

al azar masculino que fecunda.



GRANAR:

De ese mar encrespado en su verdura

y el suelo que abrigara la simiente,

poderoso alquimista taumaturgo,

el gran disco solar resplandeciente

agua y estiércol transmutando en oro

va grano a grano laboriosamente,

y en sartas de dorados almidones

-azúcar combinado doblemente-

armando va el alcázar de la espiga,

que las glumas protegen y defienden.


[COSECHAR]


SEGAR:

Y aquí son las tragedias de las mieses:

soñaban ser progenie y un minuto

después las fieras hoces degradaban

su ensueño cereal a mero fruto.

Escuadrones de filos implacables

deducían del agro su tributo:

del grácil tallo, solo inerte paja,

del oro vivo, próvido instituto;

ingente almiar, promesa para el troje,

gloria de la labranza y su estatuto.


ESPIGAR:

Es tarea de pobres, menudencia,

en tiempo inmemorial ya consentida:

la espigadora – suelen ser mujeres –

“iba al rastrojo tras de la cuadrilla”

por ver si el segador abandonaba

como al descuido alguna que otra espiga,

que ella afanosamente rescataba

y guardaba con celo “en su esportilla”.

La misma Biblia, en libro aparte nombra

el laborar de Ruth la moabita

quien, viuda y sin recursos, espigaba

por cuidar de su suegra empobrecida.

Luego Millet, maestro de pinceles,

hizo inmortal esta humildad bendita.


TRILLAR:

Primero esparcen mieses por las eras,

ya deshechos los haces, y los trillos,

de incisivas esquirlas pedernales,

trineos por los trigos amarillos,

las parvas acuchillan y fracturan

entre el bullir estivo de chiquillos


AVENTAR:

Es separar el grano de la paja,

la brisa como cómplice y agente.

Horcas o bieldos de la mies trillada

al aire lanzan repetidamente

esperando que el viento en su latido

lo grave deje, lo ligero lleve.

Mas tarde, el apartar trigo de granza

será labor de criba en lapso breve;


[PROCESAR]


MOLER:

Y aquí llega la industria del molino,

la picardía de la molinera,

las fabulosas aspas cervantinas,

que al hidalgo gigantes parecieran,

o si no las aceñas que los ríos

mueven con su agua clara, si la hubiera;

todos, pues, artefactos que permiten

tornar en polvo el logro de las eras,

cuando un prodigio de la biología

se aplasta entre las piedras de la muela.

Luego el cedazo fino discrimina

harina de salvado en su tarea.


AMASAR Y HORNEAR: PANIFICAR:

Harina y agua y sal y levadura:

amasar pan, la gran artesanía,

la que se hace en el seno de la artesa,

y en el horno es el pan de cada día.

Es de siglos promesa cotidiana,

manjar de Dios, sagrada eucaristía.



Madrid, miércoles, 3 de febrero de 2021
 
Extenso y arduo trabajo , es largo el proceso para obtener la materia prima y luego convertirla en un producto listo para degustar.
Ha sido un honor leer tus versos , estimado Francisco.
Te mando un abrazo grande hasta allá.


A mi hijo Pedro, de vocación panadera


[PREPARAR]


ARAR:

Yunta o par, par o yunta: mansedumbres

uncidas al castigo del trabajo.

Alzar, binar, terciar, quebrar la tierra

con la proa rompiente del arado.


SEMBRAR:

De entre una biblioteca de adeenes

seleccionar la página adecuada,

echar al hombro el saco sementero

y recorrer cantando las besanas,

por confiar al aire el fundamento

que fecunda el perfil de las aradas.


[VEGETAR:]


GERMINAR:

De su nicho de sílice y estiércol,

beso de sol, reposo y humedades,

cápsula adormecida, la simiente

despliega el esplendor de su equipaje

que encriptara en su hélice miniada

la química latente en su mensaje.


ENCAÑAR:

“Era por Mayo en su calor creciente,

trinaban sus dolientes desventuras

aves canoras y amorosas gentes”,

cuando la grey dormida de Natura

cálamos desplegaba adolescentes

por buscar luces, vientos y aventuras

más allá de la madre y sus simientes

y el bullir de reptantes criaturas,

para dar el tesoro de sus vientres

al azar masculino que fecunda.



GRANAR:

De ese mar encrespado en su verdura

y el suelo que abrigara la simiente,

poderoso alquimista taumaturgo,

el gran disco solar resplandeciente

agua y estiércol transmutando en oro

va grano a grano laboriosamente,

y en sartas de dorados almidones

-azúcar combinado doblemente-

armando va el alcázar de la espiga,

que las glumas protegen y defienden.


[COSECHAR]


SEGAR:

Y aquí son las tragedias de las mieses:

soñaban ser progenie y un minuto

después las fieras hoces degradaban

su ensueño cereal a mero fruto.

Escuadrones de filos implacables

deducían del agro su tributo:

del grácil tallo, solo inerte paja,

del oro vivo, próvido instituto;

ingente almiar, promesa para el troje,

gloria de la labranza y su estatuto.


ESPIGAR:

Es tarea de pobres, menudencia,

en tiempo inmemorial ya consentida:

la espigadora – suelen ser mujeres –

“iba al rastrojo tras de la cuadrilla”

por ver si el segador abandonaba

como al descuido alguna que otra espiga,

que ella afanosamente rescataba

y guardaba con celo “en su esportilla”.

La misma Biblia, en libro aparte nombra

el laborar de Ruth la moabita

quien, viuda y sin recursos, espigaba

por cuidar de su suegra empobrecida.

Luego Millet, maestro de pinceles,

hizo inmortal esta humildad bendita.


TRILLAR:

Primero esparcen mieses por las eras,

ya deshechos los haces, y los trillos,

de incisivas esquirlas pedernales,

trineos por los trigos amarillos,

las parvas acuchillan y fracturan

entre el bullir estivo de chiquillos


AVENTAR:

Es separar el grano de la paja,

la brisa como cómplice y agente.

Horcas o bieldos de la mies trillada

al aire lanzan repetidamente

esperando que el viento en su latido

lo grave deje, lo ligero lleve.

Mas tarde, el apartar trigo de granza

será labor de criba en lapso breve;


[PROCESAR]


MOLER:

Y aquí llega la industria del molino,

la picardía de la molinera,

las fabulosas aspas cervantinas,

que al hidalgo gigantes parecieran,

o si no las aceñas que los ríos

mueven con su agua clara, si la hubiera;

todos, pues, artefactos que permiten

tornar en polvo el logro de las eras,

cuando un prodigio de la biología

se aplasta entre las piedras de la muela.

Luego el cedazo fino discrimina

harina de salvado en su tarea.


AMASAR Y HORNEAR: PANIFICAR:

Harina y agua y sal y levadura:

amasar pan, la gran artesanía,

la que se hace en el seno de la artesa,

y en el horno es el pan de cada día.

Es de siglos promesa cotidiana,

manjar de Dios, sagrada eucaristía.



Madrid, miércoles, 3 de febrero de 2021
 
Todo un repaso a la antigua manera de cultivar la tierra, sembrar a voleo, esperar la madurez y segar, trillar (yo lo he hecho) aventar, llevar el grano al molino, amasar y hornear en hornos de leña generalmente alimentados por ramaje de viñas podadas el invierno anterior..

Excelente composición. amigo Francisco la que dedicas a tu hijo Pedro que probablemente no conoció aquellos tiempos en que se segaba a mano.

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NB: He editado el título, recuerda que no se admiten titulaciones en mayúsculas.
 
Extenso y arduo trabajo , es largo el proceso para obtener la materia prima y luego convertirla en un producto listo para degustar.
Ha sido un honor leer tus versos , estimado Francisco.
Te mando un abrazo grande hasta allá.
El pan nuestro de cada día, Elba. Y que nunca nos falte ni le falte a nadie. Gracias.
 
Todo un repaso a la antigua manera de cultivar la tierra, sembrar a voleo, esperar la madurez y segar, trillar (yo lo he hecho) aventar, llevar el grano al molino, amasar y hornear en hornos de leña generalmente alimentados por ramaje de viñas podadas el invierno anterior..

Excelente composición. amigo Francisco la que dedicas a tu hijo Pedro que probablemente no conoció aquellos tiempos en que se segaba a mano.

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NB: He editado el título, recuerda que no se admiten titulaciones en mayúsculas.
Yo sí que los conocí, Maramín; de niño y luego por la profesión. Sobre todo la gloria de las eras y la parva. También el cantar del sembrador mientras fecundaba la tierra con la semilla, a voleo, como bien dices. Luego vinieron los tractores, las segadoras-agavilladoras, las trilladoras y por fin las cosechadoras, que lo hacen todo, pero con demasiada industria y poca poesía. En fin, hay lo que hay. Gracias amigo.
 
Maestro Francisco, no sabía que era o vivía en Madrid,
su poema un lujo leer como siempre hace tiempo que no lo hacia,
mi respeto en un abrazo de colores,
Hijo de funcionarios, funcionario yo mismo, aunque técnico, y casado con una madrileña, vivo en Madrid, para bien ... o para menos bien, pero me crié en aldeas muy pequeñas y viví la arqueología que describo ... y añoro. Ya no existe; era causa de muchos trabajos y penalidades, pero yo era niño y solo veía lo bueno. En todo caso era una vida mucho más natural - ahora dirían ecológica, término que me parece impropio -, yo sabí la primera breva a punto de madurar, donde estaban los nidos de jilguero y del inefable canto de la alondra en pleno vuelo al despuntar de la primavera. Solo nosotros, los que echamos a vivir a campo abierto, sabemos del devenir de las estaciones y del encanto de la naturaleza que nos envolvía. Sí, lo añoro, lo añoro mucho.
Gracias, amiga Guadalupe.
 
Felicidades , Francisco , por el reconocimiento obtenido que destaca tu talento .
Un abrazo.

A mi hijo Pedro, de vocación panadera


[PREPARAR]


ARAR:

Yunta o par, par o yunta: mansedumbres

uncidas al castigo del trabajo.

Alzar, binar, terciar, quebrar la tierra

con la proa rompiente del arado.


SEMBRAR:

De entre una biblioteca de adeenes

seleccionar la página adecuada,

echar al hombro el saco sementero

y recorrer cantando las besanas,

por confiar al aire el fundamento

que fecunda el perfil de las aradas.


[VEGETAR:]


GERMINAR:

De su nicho de sílice y estiércol,

beso de sol, reposo y humedades,

cápsula adormecida, la simiente

despliega el esplendor de su equipaje

que encriptara en su hélice miniada

la química latente en su mensaje.


ENCAÑAR:

“Era por Mayo en su calor creciente,

trinaban sus dolientes desventuras

aves canoras y amorosas gentes”,

cuando la grey dormida de Natura

cálamos desplegaba adolescentes

por buscar luces, vientos y aventuras

más allá de la madre y sus simientes

y el bullir de reptantes criaturas,

para dar el tesoro de sus vientres

al azar masculino que fecunda.



GRANAR:

De ese mar encrespado en su verdura

y el suelo que abrigara la simiente,

poderoso alquimista taumaturgo,

el gran disco solar resplandeciente

agua y estiércol transmutando en oro

va grano a grano laboriosamente,

y en sartas de dorados almidones

-azúcar combinado doblemente-

armando va el alcázar de la espiga,

que las glumas protegen y defienden.


[COSECHAR]


SEGAR:

Y aquí son las tragedias de las mieses:

soñaban ser progenie y un minuto

después las fieras hoces degradaban

su ensueño cereal a mero fruto.

Escuadrones de filos implacables

deducían del agro su tributo:

del grácil tallo, solo inerte paja,

del oro vivo, próvido instituto;

ingente almiar, promesa para el troje,

gloria de la labranza y su estatuto.


ESPIGAR:

Es tarea de pobres, menudencia,

en tiempo inmemorial ya consentida:

la espigadora – suelen ser mujeres –

“iba al rastrojo tras de la cuadrilla”

por ver si el segador abandonaba

como al descuido alguna que otra espiga,

que ella afanosamente rescataba

y guardaba con celo “en su esportilla”.

La misma Biblia, en libro aparte nombra

el laborar de Ruth la moabita

quien, viuda y sin recursos, espigaba

por cuidar de su suegra empobrecida.

Luego Millet, maestro de pinceles,

hizo inmortal esta humildad bendita.


TRILLAR:

Primero esparcen mieses por las eras,

ya deshechos los haces, y los trillos,

de incisivas esquirlas pedernales,

trineos por los trigos amarillos,

las parvas acuchillan y fracturan

entre el bullir estivo de chiquillos


AVENTAR:

Es separar el grano de la paja,

la brisa como cómplice y agente.

Horcas o bieldos de la mies trillada

al aire lanzan repetidamente

esperando que el viento en su latido

lo grave deje, lo ligero lleve.

Mas tarde, el apartar trigo de granza

será labor de criba en lapso breve;


[PROCESAR]


MOLER:

Y aquí llega la industria del molino,

la picardía de la molinera,

las fabulosas aspas cervantinas,

que al hidalgo gigantes parecieran,

o si no las aceñas que los ríos

mueven con su agua clara, si la hubiera;

todos, pues, artefactos que permiten

tornar en polvo el logro de las eras,

cuando un prodigio de la biología

se aplasta entre las piedras de la muela.

Luego el cedazo fino discrimina

harina de salvado en su tarea.


AMASAR Y HORNEAR: PANIFICAR:

Harina y agua y sal y levadura:

amasar pan, la gran artesanía,

la que se hace en el seno de la artesa,

y en el horno es el pan de cada día.

Es de siglos promesa cotidiana,

manjar de Dios, sagrada eucaristía.



Madrid, miércoles, 3 de febrero de 2021
 
Excelente tu poema Francisco, muy merecido este reconocimiento
que aplaudo, espero seguir leyéndote en el foro. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.

felicidades (47).jpg
 

Archivos adjuntos

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Maestro Francisco, no sabía que era o vivía en Madrid,
su poema un lujo leer como siempre hace tiempo que no lo hacia,
mi respeto en un abrazo de colores,
Vivo en Madrid, en efecto, Guadalupe. Por suerte o por desdicha - según ratos - vivo en Madrid. Y ya casi no escribo, pero siempre me complace saber de los amigos. Un abrazo.
 
Y bien merecida recomendación para tu hermosa composición, amigo Francisco.

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Gracias otra vez, Maramin. Para mí, y para ti, que conociste el viejo agro, es una gozada volver a acariciar las antiguas palabras sagradas del alimento y el trabajo: yunta, par, uncir, alzar, binar, terciar, arado, saco sementero, besana, aradas, simiente, cálamo, grano, espiga, gluma, mies, hoz, cereal, agro, paja, almiar, troje, labranza, arar, sembrar, germinar, encañar, granar, segar, espigar, espigadora, cuadrilla, segador, esportilla, trillar, trillo, pedernal, trigo, parva, aventar, horca, bieldo, granza, criba, moler, molino, molinera, aceña, era, muela, cedazo, harina, salvado, amasar, hornear, panificar, levadura, artesa, horno, pan ...
¿Se fueron para siempre? ¿Qué nos quedará? ¿Humo?
 
Excelente tu poema Francisco, muy merecido este reconocimiento
que aplaudo, espero seguir leyéndote en el foro. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.

Ver el archivos adjunto 56467
Muchas gracias, Anamer, que uno está ya tan sobrado de años como falto de besos (sobre todo con esta pandemia que compartimos).
 

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