Anibal Rodriguez
Poeta adicto al portal
Flotando andaba con Madre Natura,
con el trepidar del río crecido,
oyendo al león su fiero rugido,
respirando aires de paz y hermosura.
A veces escapo al fragor siniestro
dejando detrás selva de cemento,
buscando la luz en mi pensamiento
tratando de encontrarle un faro a mi estro.
Y hoy que retorno de nuevo al bullicio
donde todo pierde ternura y salma,
me encuentro un canto salido de tu alma
que tiene encanto de un tierno solsticio.
Es tu verso ala de blanca gaviota
escrito con pluma hecha de amaranto,
que Erato te dio, cubierta del manto
que lleva el alma donde el amor flota.
Escuché, al leer, mágicos violines
que insertara Verdi en la gran Traviata,
las cuerdas sublimes que amor dilata,
tañían muy suave albos querubines.
Dejaste impregnado a todo mi ser
efluvio mirtino de antiguo oriente;
adorada Aqua, tu eres esa fuente
donde en sus aguas he vuelto a nacer.
Como agradecerte, mi Aqua Marina
ese amor puro que me sabes dar?
Tu me haces vivir, tu me haces soñar,
eres ruiseñor que me arulla y trina!
Te digo por eso, amada amapola:
Por siempre estarás en mi aciaga vida,
eterna serás, cual luz encendida
y serás de mi alma su santa estola!!
Autor: Aníbal Rodríguez.