Lekiam
Poeta recién llegado
Apareció en mi vida entre puñados de alegría,
y empecé a calcular la trayectoria que haría
desde sus pies hasta el cielo de su boca,
y guardar sobre sus labios mis labios,
me imagine entre su melena, cobijado del duro invierno,
allí escondido en la siempre primavera.
Al oír su voz, llevaba la petición más linda y humilde, susurro.
-Haz un poema con el tiempo.
Y bajo aquel árbol el tiempo se hizo piedra quieta,
al ella abrazarme, al yo abrazarle,
al mirarnos el mundo entero de redujo a la frontera de nuestra piel,
no era necesario más, todo lo necesario habitaba en la tercera dimensión,
en el interior.
Me conto que ella tan solo salta en los conciertos,
que en las mañanas baila, y vi en sus ojos,
devora estrellas, la candela, la curiosidad de una niña y me sentí un niño.
Aunque no recuerdo aquellos versos del momento,
no habita duda, ni miedo en mi voz.
Sé que ha su vela a mí llegaran versos insospechados,
del mismo modo,
como nosotros llegamos a nuestras historias que están por escribir y recordar