martinvelasco
Poeta recién llegado
Aquel día te soñé, Toda esplendida y acicalada.
Desde aquel día te pienso y te escribo un sinfín de poemas.
Dejaste tu sello en mi alma y tu aroma en mi almohada,
Mi corazón se concreta en tu mirada.
Me dejaste tu bello resplandor, de tanta hermosura me dejaste anonadado
Me dejaste tu esplendida sonrisa dormida en mi recuerdo,
En aquel sueño me acariciabas y solo pensaba en esa alegría que puedo tener a tu lado,
Hasta aquel momento en que observe esos dos luceros y te acercaste lentamente hacia mí y con una voz silente y delicada me dijiste levántate.
Era todo un sueño y yo me había levantando con una lágrima en el rostro y la sensación aun de tu mano tibia en mi mejilla
Desde aquel día te pienso y te escribo un sinfín de poemas.
Dejaste tu sello en mi alma y tu aroma en mi almohada,
Mi corazón se concreta en tu mirada.
Me dejaste tu bello resplandor, de tanta hermosura me dejaste anonadado
Me dejaste tu esplendida sonrisa dormida en mi recuerdo,
En aquel sueño me acariciabas y solo pensaba en esa alegría que puedo tener a tu lado,
Hasta aquel momento en que observe esos dos luceros y te acercaste lentamente hacia mí y con una voz silente y delicada me dijiste levántate.
Era todo un sueño y yo me había levantando con una lágrima en el rostro y la sensación aun de tu mano tibia en mi mejilla