Valeria María
Poeta recién llegado
Con los brazos abiertos que escapan de la esfera,
sacudiéndote de encima restos del maleficio,
abriste los ojos en la estación tercera.
Llegaste y venciste, en palimpsesto ya estaba escrito
cuando tu historia se cruzó con la mía sin fecha,
nada me disuade, acusarme de tu caída es mi objetivo.
Es un alto precio por mi voluntaria adicción terrena,
señalada por enhiestos dedos y rostros sombríos,
a otros mundos ignorados huiría si los hubiera.
Dejaría el simulacro desquiciado que vivo,
cortaría el viento volando rumbo a otras tierras
entre los pájaros, en aventurado peregrinar continuo.
Rota y cuarteada mi carcasa de vidrio,
captaría aliados cómplices en la certeza
de que el horrendo ser de fulgurantes colmillos
se diluiría en la negrura de su oprobio.
Porque, nadie se opondrá a su vileza,
ejecutará su aquelarre en derredor de los despojos
y las gentes ofuscadas por su ego sujetas,
entornarán con mal disimulado regocijo los ojos.
Valeria María A. C.
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