Aquella ciudad

Antares

Poeta adicto al portal
Todo fue perfecto, nuestras primeras miradas, nuestras manos entrelazadas
y el tan deseado primer beso.

Ese viaje hacia el deseo, sin dejar de mirarnos, tu mano en mi seno.

La habitación del hotel...cálida, cama ansiosa de recibir nuestros cuerpos.

Mi desnudez, mi candor elevaron tu deseo.

Fuimos uno sólo, yo amazona de tu cuerpo, tu guerrero de mis besos.

Aquella ciudad nos guardaba, del pecado de querernos.

Sus murallas nos protegían de enemigos, de guerreros, de batallas de amoríos, de traiciones y de duelos.

Tu me contabas historias, de pasados, de ancestros.

Yo te escuchaba y miraba, eras profesor de mis sueños.

Aquellas historias pasadas, de amores del medievo.

Allí me sentí la princesa, de nuestro maravilloso cuento.

En lo alto de su muralla y frente al río Duero, nos juramos nuestro amor y lo sellamos con un beso.


 
Última edición:
Gracias amigo, como siempre un placer tenerte por mis versos. Gracias y saludos estelares.

Que gran amor compartes amiga Antares, conjugas cada verso con delicadeza, dejando que la imaginación haga el resto.
Bello poema de amor. Enhorabuena porque leyendolo uno se siente como ese guerrero en plena batalla.
Un abrazo y un vuelo de halcón en tu honor
 
Todo fue perfecto, nuestras primeras miradas, nuestras manos entrelazadas
y el tan deseado primer beso.

Ese viaje hacia el deseo, sin dejar de mirarnos, tu mano en mi seno.

La habitación del hotel...cálida, cama ansiosa de recibir nuestros cuerpos.

Mi desnudez, mi candor elevaron tu deseo.

Fuimos uno sólo, yo amazona de tu cuerpo, tu guerrero de mis besos.

Aquella ciudad nos guardaba, del pecado de querernos.

Sus murallas nos protegían de enemigos, de guerreros, de batallas de amoríos, de traiciones y de duelos.

Tu me contabas historias, de pasados, de ancestros.

Yo te escuchaba y miraba, eras profesor de mis sueños.

Aquellas historias pasadas, de amores del medievo.

Allí me sentí la princesa, de nuestro maravilloso cuento.

En lo alto de su muralla y frente al río Duero, nos juramos nuestro amor y lo sellamos con un beso.


Bello poema de amor y vida, hay viajes de enamorados, casi todos, que se recuerdan toda una vida. Me ha gustado amiga Antares. Abrazote maño vuela. Paco.
 
Pues sí, hay viajes inolvidables y otros que sueñas que sean como en esta poesía, fantasía pura. La imaginación, es lo que tiene. Saludo gratos desde Antares.
 
Dinos que escribes de oídas, que la ficción es tu elemento, que copias de algun antiguo cuento, que algun bardo ingles te susurra al oido la poesia de Romeo, o creeré que he estado perdiendo el tiempo y nunca encontré a Julieta o mi corazon esta muerto.
 
Todo fue perfecto, nuestras primeras miradas, nuestras manos entrelazadas
y el tan deseado primer beso.

Ese viaje hacia el deseo, sin dejar de mirarnos, tu mano en mi seno.

La habitación del hotel...cálida, cama ansiosa de recibir nuestros cuerpos.

Mi desnudez, mi candor elevaron tu deseo.

Fuimos uno sólo, yo amazona de tu cuerpo, tu guerrero de mis besos.

Aquella ciudad nos guardaba, del pecado de querernos.

Sus murallas nos protegían de enemigos, de guerreros, de batallas de amoríos, de traiciones y de duelos.

Tu me contabas historias, de pasados, de ancestros.

Yo te escuchaba y miraba, eras profesor de mis sueños.

Aquellas historias pasadas, de amores del medievo.

Allí me sentí la princesa, de nuestro maravilloso cuento.

En lo alto de su muralla y frente al río Duero, nos juramos nuestro amor y lo sellamos con un beso.


Una bella historia hecha poesía. Mucho amor, gusto leerte poetisa, con mucho agrado te he leído. Un abrazo
 

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