DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
Aquella cuestión que la llamamos muerte
Si aquella cuestión que la llamamos muerte,
fuese como la vida benévola y paciente,
tentación de visitarla me daría,
si no calara el frío en sus entrañas,
si no vistiera de niebla subterránea,
si no se apellidara olvido.
Saldría a visitarla
si tuviera lámparas en sus recibidores,
si fueran de parquet los corredores,
si pasear pudiera en sus húmedos jardines
y permitido fuera llevar con los canarios
cantatas a las cruces,
- blancos signos positivos
que indefinidamente suman-.
Si no fueran lágrimas sus flores,
si no vistiera de luto el alma que las lleva,
si no evocara su fatiga el corazón que llora,
si las flores que llevan a su puerta inmóvil
fueran cumplidos de un amigo
y sus tarjetas fueran de felicitaciones.
Si los perros en la casa no anunciaran mi ausencia,
y sus quejas acabaran por rendirse en sus cuevas,
si no muriera el sol en esa misma tarde,
si ésta misma luna alumbrara mis nocturnos,
me quedaría con ella.
Me quedaría con ella,
si no doliera el espacio que acostumbro en la mesa
y se cambiara el mismo por jazmines y rosas;
si no bañara en lágrimas la madre
su mejilla inconforme;
si su paño negro humedecido
bálsamo lo hiciera.
Si agradeciera la soledad mi compañía,
si mi ausencia fuera de tan solo un día,
si abiertos pudiera mantener mis ojos
y hablar con todos los seres que me añoran,
tentación de irme con ella me daría,
porque ésta novia mía
se ve tan sola en su mansión de olvido.
Mas no tengo ni prisa, ni pasajes,
ni tampoco es la hora para ir a su encuentro.
Mi voluntad no se cumple, mas espero la suya
para irme con ella.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS: ECUADOR
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