Fuiste la luz de mis ojos,
Robándome cada suspiro a tu antojo;
Pero te pedí que no abrieras aquella habitación,
Sin escuchar la advertencia decidiste entrar con convicción;
Pero al entrar debiste tomar un abrigo,
Pues el frio es intenso como ninguno.
Caminó en aquella habitación;
Y sintió miedo, pues no había luz en el interior;
Le pedí que parara,
Que diera un paso atrás y se alejara,
Más decidió ignorarme;
Las paredes de la habitación estaban dañadas y a punto de colapsarse,
Pero siguió avanzando sin miedo a dañarse.
Le rogué que parara, mas no escucho mi voz;
Extendió las manos hacia mí para que la guiara, pero di un paso atrás y me aleje de la habitación;
Llego a derrumbarse poco a poco y ella murió en el interior,
Ni el más grande amor pudo darme una salvación;
Pues aquella habitación era mi corazón.
Robándome cada suspiro a tu antojo;
Pero te pedí que no abrieras aquella habitación,
Sin escuchar la advertencia decidiste entrar con convicción;
Pero al entrar debiste tomar un abrigo,
Pues el frio es intenso como ninguno.
Caminó en aquella habitación;
Y sintió miedo, pues no había luz en el interior;
Le pedí que parara,
Que diera un paso atrás y se alejara,
Más decidió ignorarme;
Las paredes de la habitación estaban dañadas y a punto de colapsarse,
Pero siguió avanzando sin miedo a dañarse.
Le rogué que parara, mas no escucho mi voz;
Extendió las manos hacia mí para que la guiara, pero di un paso atrás y me aleje de la habitación;
Llego a derrumbarse poco a poco y ella murió en el interior,
Ni el más grande amor pudo darme una salvación;
Pues aquella habitación era mi corazón.