Anouk
Poeta recién llegado
Aquella madrugada me deje invadir por ella y no pensaba en nada más.
Vi como ella se asomaba por la ventana de mi habitación y miraba las luces de la ciudad.
Me senté en el borde de la cama y no podía dejar de mirarla.
Por unos instantes tuve la necesidad de sacar mi cuaderno del cajón y no dejar de escribir versos.
Ella estaba allí tan ausente de mi observación y tan sumamente perdida en el horizonte de la ciudad, que era incapaz de captar lo que estaba creando en mi.
Yo tampoco entendía que me pasaba, era incapaz de controlar mis pensamientos hacia ella, mis ganas de besarle.
Aquella noche intente recordar cuando y como fue.
No sabría decir en que momento empezó todo, si en aquella habitación o en la estación de metro.
Así que seguí mirándola, aunque a veces me daba miedo mirarla por si algún día se iba.
Ella desconocía mi miedo, yo no le podía decir que me temblaban las piernas si pensaba en su ausencia.
Ella no podía saber que alguna vez si hablábamos del futuro, tragaba saliva por que sentía un nudo en la garganta al pensar que no pudiera ser real, que algo fallara y ella se fuera.
Ella estaba mejor allí, mirando por la ventana de mi habitación, ausente de mis pensamientos.
Aquella madrugada me di cuenta que la quería, que todavía no se cuando empezó ni como fue.
Pero aquella madrugada descubrí que hacia años que la estaba esperando.
Ella estaba ausente y yo esa madrugada me sentí viva.
Vi como ella se asomaba por la ventana de mi habitación y miraba las luces de la ciudad.
Me senté en el borde de la cama y no podía dejar de mirarla.
Por unos instantes tuve la necesidad de sacar mi cuaderno del cajón y no dejar de escribir versos.
Ella estaba allí tan ausente de mi observación y tan sumamente perdida en el horizonte de la ciudad, que era incapaz de captar lo que estaba creando en mi.
Yo tampoco entendía que me pasaba, era incapaz de controlar mis pensamientos hacia ella, mis ganas de besarle.
Aquella noche intente recordar cuando y como fue.
No sabría decir en que momento empezó todo, si en aquella habitación o en la estación de metro.
Así que seguí mirándola, aunque a veces me daba miedo mirarla por si algún día se iba.
Ella desconocía mi miedo, yo no le podía decir que me temblaban las piernas si pensaba en su ausencia.
Ella no podía saber que alguna vez si hablábamos del futuro, tragaba saliva por que sentía un nudo en la garganta al pensar que no pudiera ser real, que algo fallara y ella se fuera.
Ella estaba mejor allí, mirando por la ventana de mi habitación, ausente de mis pensamientos.
Aquella madrugada me di cuenta que la quería, que todavía no se cuando empezó ni como fue.
Pero aquella madrugada descubrí que hacia años que la estaba esperando.
Ella estaba ausente y yo esa madrugada me sentí viva.