alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Me sonreíste aquella tarde y llorabas
con una sonrisa forzada casi apagada
tenías los ojos tristes sin mirar a nada
una pena muy honda tu alma quemaba
Te invité a bailar y tu consentiste
sonaba una música de vals armoniosa
de pronto entre mis brazos te rompiste
tus ojos empañados de una lluvia cadenciosa
Yo no sabía como aplacar tu tristeza
era la primera vez que a ti te veía
al contemplar aquellas tan gran belleza
supe que ya nunca yo te olvidaría
Hicimos el amor en aquella noche loca
la luna al vernos también sonreía
tu pena se perdió dentro de mi boca
tu cuerpo quedó en paz y en armonía
Ahora voy llorando desde aquel día
porque tu te fuiste dejando tu pena
dentro de mi boca por que te quería
arrastrando mi alma tan triste condena
con una sonrisa forzada casi apagada
tenías los ojos tristes sin mirar a nada
una pena muy honda tu alma quemaba
Te invité a bailar y tu consentiste
sonaba una música de vals armoniosa
de pronto entre mis brazos te rompiste
tus ojos empañados de una lluvia cadenciosa
Yo no sabía como aplacar tu tristeza
era la primera vez que a ti te veía
al contemplar aquellas tan gran belleza
supe que ya nunca yo te olvidaría
Hicimos el amor en aquella noche loca
la luna al vernos también sonreía
tu pena se perdió dentro de mi boca
tu cuerpo quedó en paz y en armonía
Ahora voy llorando desde aquel día
porque tu te fuiste dejando tu pena
dentro de mi boca por que te quería
arrastrando mi alma tan triste condena