José Montt
Poeta recién llegado
Aquella era tu boca,
la que me hacía perder la razón
y me enajenaba en todo momento.
Esos eran tus brazos,
los que rodeaban mi cuerpo
y me regalaban calor.
Aquella eras tú,
la que se ocultó con el sol
y se escondió bajo la niebla.
Me dejó sin huella
y sin olvido.
10/05/2000
la que me hacía perder la razón
y me enajenaba en todo momento.
Esos eran tus brazos,
los que rodeaban mi cuerpo
y me regalaban calor.
Aquella eras tú,
la que se ocultó con el sol
y se escondió bajo la niebla.
Me dejó sin huella
y sin olvido.
10/05/2000