liesbeth albornoz
Poeta recién llegado
Aquellas cartas
Aquellas cartas tuyas.
Tan bellas y profundas.
Las tengo muy guardadas.
Penetro en tus palabras.
Tan regias, tan queridas.
Son diáfanas y claras.
Las leo lentamente.
Las bebo con deleite.
Estabas tan distante.
Estabas tan presente.
En prosas, en versos.
Tomaste el firmamento.
Mandaste los crepúsculos.
Veloces como el viento.
La arena a mis plantas.
Mi nombre en el granito.
Yo pude, si, palparlo.
Yo pude, si, sentirlos.
Yo pude, si, vivirlos.
Silentes compañeras
de hondas soledades.
Aún traen tu aroma,
Aun traen tu mirada.
Aquella que yo amaba.
Aquellas cartas tuyas.
Aquellas que esperaba.
Aquellas que aun las tengo.
Aquellas que hoy las leo.
Aquellas que me transportan
a mares tan lejanos.
Ajadas por el tiempo.
Plasmadas por tus manos.
Escritas con el alma.
Aquellas cartas tuyas.
Aquellas cartas mías.
Momentos tan vividos.
Momentos compartidos.
Vibran, palpitan como ayer.
Se hacen hoy presentes.
Tan bellas y profundas.
Las tengo muy guardadas.
Penetro en tus palabras.
Tan regias, tan queridas.
Son diáfanas y claras.
Las leo lentamente.
Las bebo con deleite.
Estabas tan distante.
Estabas tan presente.
En prosas, en versos.
Tomaste el firmamento.
Mandaste los crepúsculos.
Veloces como el viento.
La arena a mis plantas.
Mi nombre en el granito.
Yo pude, si, palparlo.
Yo pude, si, sentirlos.
Yo pude, si, vivirlos.
Silentes compañeras
de hondas soledades.
Aún traen tu aroma,
Aun traen tu mirada.
Aquella que yo amaba.
Aquellas cartas tuyas.
Aquellas que esperaba.
Aquellas que aun las tengo.
Aquellas que hoy las leo.
Aquellas que me transportan
a mares tan lejanos.
Ajadas por el tiempo.
Plasmadas por tus manos.
Escritas con el alma.
Aquellas cartas tuyas.
Aquellas cartas mías.
Momentos tan vividos.
Momentos compartidos.
Vibran, palpitan como ayer.
Se hacen hoy presentes.