aquellas malditas crudas de las mañanas de domingo

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
.
suponiendo
que me preguntaran
qué es
lo que más extraño
de
vivir con una
mujer

yo diría que
no es el hecho de tener a alguien
que
me llevara al despertar
cada mañana
el café
y dos galletas en un platito
a la cama

diría
que tampoco es
la posibilidad de contar
-en esas madrugadas de violentas erecciones-
con aquel receptáculo adecuado que la naturaleza ha instalado
en la entrepierna femenina
para solaz y consuelo y descargamiento de la brama
de todos esos hombres que
por principios éticos
o manía
o vete tú a saber por qué otra puta razón

no extienden sencillamente la mano
y se aprietan la puta verga
y le meten a la puta verga una cuantas buenas sacudidas y
se deshacen así
con facilidad y mínimos efectos colaterales
de la maldita inquietud
y el insoportable estrés
testicular

ni diría
que extraño o siento nostalgia
de aquel gesto de cariño
o afecto
brindado por un ser humano a
otro ser humano cuando
éste último
en el trance rutinario de los avatares existenciales
acaso pudiera llegar a sentirse
desanimado, quizás, o
triste o
melancólico, y
que
por principios éticos
o manía
o vete tú a saber por qué otra puta razón
no recurre sencillamente a coger una puta botella
y a darle a la puta botella unos cuantos buenos tragos para deshacerse así
con facilidad y mínimos efectos colaterales
de la muy jodida
y condenadamente cabrona
depresión

lo que yo diría
más bien

lo que realmente extraño
de
aquellas veces que
una mujer
vivió conmigo

es
la certeza inamovible que invadía mi ser
en aquellas resacosas mañanas de domingo, apenas despertado
-y cualquier otro día que amaneciera crudo-
de que no tenía más que abrir
la pinche bocota y gritar con fuerza
a quienquiera que fuese que anduviese por ahí
-bien remoloneando en la cocina, bien
pintarrajeándose los ojos en el baño-

gritar: ¡mueve ese culo, hija de la chingada, y vete como el pedo
a traerme unas putas cervezas que me está cargando la pinche verga!

para que 10 minutos más tarde, sin haber salido de la cama

yo estuviera ya empinándome de un trago una lata de cerveza bien helada






.
 
Bendito Dios, ya le extrañaba y pensando que me daba lastima que se me estaba poniendo así medio triste, medio así llorón y pues eso como que no va con usted Mr. Villa seudo primo, porque entonces como que le perdería el respeto que le tengo y créame que a muy pocos les tengo respeto porque no lo merecen, pero ud dice las cosas como son “sin pelos en la boca” bueno… bueno es un dicho nada más a mí no me consta. Bueno ya leí que al final las cosas terminaron como tenían que terminar a su estilo a su manera. Y sabe por ahí leí que era uno de los favoritos de La Corporación, mira nada más y pues si es así por algo a de ver sido, digo si lo dicen ellos ¿Quién soy yo para no decirlo? Ud sabe así empiezan los chismes, pero lo voy a buscar bien no vaya a ser que me lo esté inventando y luego me vayan a regañar. Hasta aquí le seguimos primo cuídese y le voy a presentar a otro paisano que vive en el DF que le gusta el ron, si se ponen de acuerdo con morir al mismo tiempo prometo ir al funeral de los dos, porque a como van con la tomada pues quién sabe cuánto duren…

Besos regios desde este lado del charco
 

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