...del corazón, como fruta sabrosa,
y la ciudad, de sensualidades exóticas…
los derroches de la floresta, por sus cabellos,
las guitarras en la llovizna,
y los tejadillos íntimos…
los puentes del querer, y la palabra viva…
con los conceptos de la piel del trueno,
los ferrocarriles llenos de racimos,
y cada acelerar de calles imborrables...
con los cisnes clarividentes,
y un festival de peces por sus labios...
esos colores, reconcentrados por las cafeteras,
y los anhelos, expandidos por las espumas…
y aquellas playas, donde íbamos juntos,
a escarbar nuestros recuerdos…
y la ciudad, de sensualidades exóticas…
los derroches de la floresta, por sus cabellos,
las guitarras en la llovizna,
y los tejadillos íntimos…
los puentes del querer, y la palabra viva…
con los conceptos de la piel del trueno,
los ferrocarriles llenos de racimos,
y cada acelerar de calles imborrables...
con los cisnes clarividentes,
y un festival de peces por sus labios...
esos colores, reconcentrados por las cafeteras,
y los anhelos, expandidos por las espumas…
y aquellas playas, donde íbamos juntos,
a escarbar nuestros recuerdos…