Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
...
Aquello,
que sentí: frío, caliente y mortal, la primera vez
que me ceñí para bailar, con otro ser.
Aquello,
que me ruborizó; con lo que avergoncé y me quemó,
la primera vez que en arrebato, besé.
Aquello,
que me golpeó la sien y retumbó en mi corazón,
la primera vez que desconcertado, amé.
Aquello,
que me soldó de nervios, los ojos, la boca y la nariz,
la primera vez que mal debuté.
Aquello,
dispuesto a contradecir: madre, padre, Dios y Diablo,
la primera vez que por desamor, lloré.
Aquello,
verde-inconsciente que estrujaba guerras, sanaba heridas,
enriquecía miserias, olvidaba comer.
Aquello,
rapsodia de timidez, inocencia y emoción; me pregunto
por incontable sabida vez: ¿a dónde se fue...?
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Aquello,
que sentí: frío, caliente y mortal, la primera vez
que me ceñí para bailar, con otro ser.
Aquello,
que me ruborizó; con lo que avergoncé y me quemó,
la primera vez que en arrebato, besé.
Aquello,
que me golpeó la sien y retumbó en mi corazón,
la primera vez que desconcertado, amé.
Aquello,
que me soldó de nervios, los ojos, la boca y la nariz,
la primera vez que mal debuté.
Aquello,
dispuesto a contradecir: madre, padre, Dios y Diablo,
la primera vez que por desamor, lloré.
Aquello,
verde-inconsciente que estrujaba guerras, sanaba heridas,
enriquecía miserias, olvidaba comer.
Aquello,
rapsodia de timidez, inocencia y emoción; me pregunto
por incontable sabida vez: ¿a dónde se fue...?
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