Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Aquellos años de encajes
blancos y sutiles,
donde nuestro encuentro
era en las tardes largas
en el café de bohemios
y estudiantes sin dinero,
donde en servilletas
y frío en las manos
escribíamos nuestro miedo
con redadas en las calles,
restricciones por el clero
y al llegar a casa…
Solo encontrábamos silencios
que llenaban el espacio
de sueños bandoleros,
donde pensar, no tocaba...
Siendo por hablar, preso
y por decir, no estoy de acuerdo,
te consideraban rebelde,
te apartaban del consejo
dejando tu alma muerta,
sin espíritu y sin cielo…
Solo eras herencia tapada,
vestido, de que dirán,
casi pecado amar,
si tu novio no era ingeniero,
notario, militar ó del gobierno...
Acompañado de soledad,
culpable por tu adolescencia...
Hasta que un día,
nos levantamos a una y…
Dijimos,
¡Basta ya!
blancos y sutiles,
donde nuestro encuentro
era en las tardes largas
en el café de bohemios
y estudiantes sin dinero,
donde en servilletas
y frío en las manos
escribíamos nuestro miedo
con redadas en las calles,
restricciones por el clero
y al llegar a casa…
Solo encontrábamos silencios
que llenaban el espacio
de sueños bandoleros,
donde pensar, no tocaba...
Siendo por hablar, preso
y por decir, no estoy de acuerdo,
te consideraban rebelde,
te apartaban del consejo
dejando tu alma muerta,
sin espíritu y sin cielo…
Solo eras herencia tapada,
vestido, de que dirán,
casi pecado amar,
si tu novio no era ingeniero,
notario, militar ó del gobierno...
Acompañado de soledad,
culpable por tu adolescencia...
Hasta que un día,
nos levantamos a una y…
Dijimos,
¡Basta ya!
Rosario de Cuenca Esteban
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