Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
.Tus hojas marchitas en el tiempo
Entristecen su espacio
En el alba dormida
Las raices de tu cuerpo envejeciendo
Sobre la tierra seca
Desnuda y vacia
Sobre las palmas de tus manos
Y en lo sangriento de tus brazos
Se acobijaban nuevas vidas
Aves desorbitadas en su ascenso
Sobre tu sombra prevalecian
Ahora un cumulo de espanto
En la tierra sagrada en que dormias
Ahora un desierto incansable
Ya no tengo tu compañia
Manos inescrupulosas te mataron
Manos envenenadas
Manos llenas de ira
Tu corazon destrozaron en mil pedazos
Con aquel hacha que cego tu vida
Ahora solo queda tu recuerdo
Desde aquella hermosa infancia mia
Ahora queda tu ausencia
Tu rebaño de alegria
Ahora ni el silbido de aquel viento
Ni las tantas aves que en ti vivian
Tus hojas secas insaciables
poco a poco partirian.
Entristecen su espacio
En el alba dormida
Las raices de tu cuerpo envejeciendo
Sobre la tierra seca
Desnuda y vacia
Sobre las palmas de tus manos
Y en lo sangriento de tus brazos
Se acobijaban nuevas vidas
Aves desorbitadas en su ascenso
Sobre tu sombra prevalecian
Ahora un cumulo de espanto
En la tierra sagrada en que dormias
Ahora un desierto incansable
Ya no tengo tu compañia
Manos inescrupulosas te mataron
Manos envenenadas
Manos llenas de ira
Tu corazon destrozaron en mil pedazos
Con aquel hacha que cego tu vida
Ahora solo queda tu recuerdo
Desde aquella hermosa infancia mia
Ahora queda tu ausencia
Tu rebaño de alegria
Ahora ni el silbido de aquel viento
Ni las tantas aves que en ti vivian
Tus hojas secas insaciables
poco a poco partirian.