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Sol de mañana;4176418 dijo:BELLISIMO, dulce y romantico, abrazos y estrellas.
Genial poema mi querido amigo Hector,
pleno de fuerza y de sensibilidad.
Gracias por tan maravilloso regalo como nos has dejado aquí.
Abrazos y saludos.
Enamoradas pinceladas Héctor.
Gracias por compartirlas.
Un abrazo desde estos lares.
Precioso poema lleno de sentimientos que llegan al corazón Hector, para llegar a culminar del todo ese amor, esas personas tienen que estar unidas. Siempre es un placer pasar por tus letras amigo. Te dejo estrellas para tu pluma. Un abrazo y un beso. Tere
En el declive de este invierno
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila
quitate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías
tu eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tu quieres,
no pierdas mas el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
Muy bonito y entrañable, con unas elegantes metáforas, se siente la sensibilidad en tus letras amigo. Un placer pasar.
Abrazos y estrellas todas.
En el declive de este invierno
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila
quitate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías
tu eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tu quieres,
no pierdas mas el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
En el declive de este invierno
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila
quitate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías
tu eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tu quieres,
no pierdas mas el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
Un buen poema amigo donde se hace súplica de ese amor que se quiere pero por algún motivo no pueden estar juntos, aunque nunca hay que perder las esperanzas, ha sido un placer leerlo Hector, me ha gustado, abrazos y estrellas mil.
En el declive de este invierno
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila
quitate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías
tu eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tu quieres,
no pierdas mas el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
En el declive de este invierno
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila
quitate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías
tu eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tu quieres,
no pierdas mas el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
En el declive de este invierno,
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador,
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila,
quítate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías:
Tú eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tú quieres,
no pierdas más el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
Es bellísimo tu poema, Héctor y cada vez estás escribiendo mejor en cuanto a todo, has crecido mucho en Poesía y creo que siempre lo repito pero hace bien. Me gusta saberte feliz, amigo porque eso es contagioso, hasta yo me he quedado más feliz aún.
Suerte, muchas gracias por compartir. Te dejo mi abrazo, amigo y te felicito.
Hector, un gusto pasar por tus exquisitos versos
llenos de ese amor que te invade.
estos te quedaron geniales, y en si todo el poema es prometedor.
abrazos amigo, lindo dìa para ti.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
Belleza y sensibilidadEn el declive de este invierno,
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador,
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila,
quítate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías:
Tú eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tú quieres,
no pierdas más el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
Bello comentario para la excelente obra deUna belleza de versos enamorados, dignos de tu extraordinaria capacidad creativa y tu buen gusto poético.
Te felicito, Hector.
Un cordial abrazo.
Belleza y sensibilidad que se acrecientra en cada versoEn el declive de este invierno,
la escarcha de avenas encarnadas
deletrean el incendio
y el amor que aún tienes guardado.
Me nacen tus cálidos labios
como tormentas de mieles
y tus manos traviesas deletrean
los verbos de tu pasión en mi piel.
No guardes en silencio tus deseos,
escóndete junto a mis brazos
y allí sentirás el calor abrasador,
que era deleite en cada gemido tuyo.
Hermosa mía, ven tranquila,
quítate los miedos y entrégate
como entonces, cuando me decías:
Tú eres mi hombre y yo tu mujer.
Nada tienes que buscar
si estoy aquí, donde tú quieres,
no pierdas más el tiempo
yo te amo como siempre.
Hector Alberto Villarruel.
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