marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Extraño mi corazón deshonesto
invierno revoltoso y verano implacable,
donde tus manos vuelan hábiles,
y tu ojos responden a mi boca ávida.
Extraño tu cuerpo en el mío
piel –tacto, lengua- boca,
que juzgues cada poro nuevo,
o simplemente que reviertas estos días sin verte.
Peregrino indolente,
que salvaje culminas mis ansías de noche,
he de extrañarte
he de cantarte sobre mi cama.
Preludio inherente de una sucesión de imágenes,
para calcarlas de origen sobre tu cuello
y dictarte al oído,
la promesa insaciable de que estás aquí…
Aquí, y conmigo.
invierno revoltoso y verano implacable,
donde tus manos vuelan hábiles,
y tu ojos responden a mi boca ávida.
Extraño tu cuerpo en el mío
piel –tacto, lengua- boca,
que juzgues cada poro nuevo,
o simplemente que reviertas estos días sin verte.
Peregrino indolente,
que salvaje culminas mis ansías de noche,
he de extrañarte
he de cantarte sobre mi cama.
Preludio inherente de una sucesión de imágenes,
para calcarlas de origen sobre tu cuello
y dictarte al oído,
la promesa insaciable de que estás aquí…
Aquí, y conmigo.
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