Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trampantojos de la carne a los que acudes
cuando el hambre te despierta en pesadillas
de verte, sin tu amo, como un perro,
sin mordiscos de esos huesos en la boca.
Trampantojos en el espejo del baño,
simulacro de un volumen que aún no existe,
la caricia que recurrió al teclado
para en las redes recordarte que aún pervives.
Enredado y golpeado así te sientes
de esas manos que dibujan tus vacíos,
tus colores de tormenta a cada impulso
donde creces a la sombra de otros vuelos.
Extensiones de la piel en largas trenzas,
nudos de la garganta frente al río,
enfrentamiento lógico, hoy por hoy, te retiene,
en el pasado que acude,
arañando, tu futuro.
24/08/2021
cuando el hambre te despierta en pesadillas
de verte, sin tu amo, como un perro,
sin mordiscos de esos huesos en la boca.
Trampantojos en el espejo del baño,
simulacro de un volumen que aún no existe,
la caricia que recurrió al teclado
para en las redes recordarte que aún pervives.
Enredado y golpeado así te sientes
de esas manos que dibujan tus vacíos,
tus colores de tormenta a cada impulso
donde creces a la sombra de otros vuelos.
Extensiones de la piel en largas trenzas,
nudos de la garganta frente al río,
enfrentamiento lógico, hoy por hoy, te retiene,
en el pasado que acude,
arañando, tu futuro.
24/08/2021