***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Arándano y anís ( Alma Vampiria)
Mis lágrimas rotas de tanto temblar,
eternas estrellas en la noche de mi rostro.
¿Cuán pura es tu palabra ante mi asombro?
¿Cómo puede susurrar tu corazón sin hablar?
Una noche cantas a mis cabellos indomables,
hilos de cobre; del cobre de tus manos.
Mírame ¿soy la respuesta terrenal a los entornos?
Te miro, eres tú la nueva vida a versos admisibles.
Vampiro ciego a la belleza de la noche,
renegabas de ella, de mí; de nuestro nombre.
Silueta fugaz en el destino del simple hombre;
que caminas, que dudas; que olvida el reproche.
Luz del sol en pleno eclipse de luna,
luz que opacas a mi diosa nocturna;
llanto de las hadas, rocío de madrugadas;
agua del creador sobre rosas moradas.
Mírame, escúchame; siente la vida de mi ser.
Sálvame, no tengo sonrisa; no tengo fe.
Mírame; dime si tus alas serán mi coraza.
Abrázame al sueño del nunca perecer.
¡Oh, cuán lastimadas tengo las miradas!
las lágrimas han cortado mi rostro;
¡Oh, dime tú, hombre con alas doradas!
Vampiro o arcángel, dime si me cuida tu espada.
Ser que duermes sobre un lecho de anís,
cubierta de su olor tu piel me llama;
nocturno el viento, nocturna mi alma;
mi oculta aflicción de vacíos silencios.
Yo, la princesa del país oculto,
arándano efímero de los jardines;
que son extintos ornamentos góticos afines
al romance de mis venas incandescentes.
Anís blanco en el corazón de pureza,
dime pues, si es digna esta boca de arándano;
de ser querida y cuidada sin tu abandono,
por las alas de tu alma de ingenua belleza.
***Musta Kuolema***
Mis lágrimas rotas de tanto temblar,
eternas estrellas en la noche de mi rostro.
¿Cuán pura es tu palabra ante mi asombro?
¿Cómo puede susurrar tu corazón sin hablar?
Una noche cantas a mis cabellos indomables,
hilos de cobre; del cobre de tus manos.
Mírame ¿soy la respuesta terrenal a los entornos?
Te miro, eres tú la nueva vida a versos admisibles.
Vampiro ciego a la belleza de la noche,
renegabas de ella, de mí; de nuestro nombre.
Silueta fugaz en el destino del simple hombre;
que caminas, que dudas; que olvida el reproche.
Luz del sol en pleno eclipse de luna,
luz que opacas a mi diosa nocturna;
llanto de las hadas, rocío de madrugadas;
agua del creador sobre rosas moradas.
Mírame, escúchame; siente la vida de mi ser.
Sálvame, no tengo sonrisa; no tengo fe.
Mírame; dime si tus alas serán mi coraza.
Abrázame al sueño del nunca perecer.
¡Oh, cuán lastimadas tengo las miradas!
las lágrimas han cortado mi rostro;
¡Oh, dime tú, hombre con alas doradas!
Vampiro o arcángel, dime si me cuida tu espada.
Ser que duermes sobre un lecho de anís,
cubierta de su olor tu piel me llama;
nocturno el viento, nocturna mi alma;
mi oculta aflicción de vacíos silencios.
Yo, la princesa del país oculto,
arándano efímero de los jardines;
que son extintos ornamentos góticos afines
al romance de mis venas incandescentes.
Anís blanco en el corazón de pureza,
dime pues, si es digna esta boca de arándano;
de ser querida y cuidada sin tu abandono,
por las alas de tu alma de ingenua belleza.
***Musta Kuolema***