ÁRBOLES URBANOS
Tristes y grises y lacias,
llenas de polvo las hojas,
a la vera, en las aceras
lloran su suerte unos olmos.
Ven pasar flechas sonoras
en humos intoxicantes
que sus respiros ahogan
pues sus oxígenos matan.
Insistentes, sus raíces,
buscan alimento en tierra
infiltrada por orines
de los perros que la riegan.
Aún así el olmo resiste,
entre sus ramas alberga
saltarines gorriones
y tórtolas que mañaneras
lanzan sonoras llamadas
de pregunta a sus parejas.
Tristes y grises y lacias,
llenas de polvo las hojas,
a la vera, en las aceras
lloran su suerte unos olmos.
Ven pasar flechas sonoras
en humos intoxicantes
que sus respiros ahogan
pues sus oxígenos matan.
Insistentes, sus raíces,
buscan alimento en tierra
infiltrada por orines
de los perros que la riegan.
Aún así el olmo resiste,
entre sus ramas alberga
saltarines gorriones
y tórtolas que mañaneras
lanzan sonoras llamadas
de pregunta a sus parejas.