Paulamira
Poeta recién llegado
Una noche hablábamos de mi madre con mi hermano a la luz de una vela. De lo que nos decía, de cuánto la extrañábamos y nos preguntábamos si estaría en algún lugar velando por nosotros. De repente, nos quedamos a oscuras cuando la vela se consumió. Al encender la luz descubrimos que la vela había tomado la forma perfecta de un ala, un ala de ángel.
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