Lucas_Delo
Poeta recién llegado
Arder en el infierno
Arder en el infierno,
Pequeño castigo para el pecado de quererte,
Eterna prisión para aniquilar mis sueños,
Para castigar mi alma enamorada,
Orgullosa de sentir las llamas quemando todo su cuerpo.
Vagando por ahí abajo,
Padeciendo torturas terribles,
Pagando el precio de quererte,
De amarte con locura.
Arder en el infierno,
Sinceramente no me importa,
Si ese es el precio de estar junto a ti,
Si ese eso lo que me depara el destino,
Solo por amarte como yo te amo.
Tus ojos, me llaman a pecar,
Y esas miradas, como tu solo sabes mirar
Me terminan por sucumbir,
Y al placer del pecado de amarnos,
Siempre termino por caer.
Arder en el infierno,
Ese será mi destino por querer estar contigo.
Ese será mi castigo,
Y la sentencia de mi juicio final.
Junto con los peores de todas las épocas,
Tendré que terminar.
Y si este es el castigo por quererte,
No me arrepiento, ni por un segundo,
De todos los pecados que cometí a tu lado.
No me arrepiento, ni por un segundo,
De sentir tu voz, del otro lado,
Dejándome llevar, por el fruto de nuestros corazones,
Sabiendo que no hay solución,
Para la enfermedad de querernos.
Debo pagar, el pecado de hacer lo que no es debido,
La lujuria de querer estar contigo
La avaricia, de sentirte solo mía
Por que si quererte es un pecado,
Me relameré gustoso en las llamas del infierno
Y si mi amor por ti, es obra del mismo demonio,
Mi alma jamás querré exorcizar.
Mi cuerpo al cielo jamás se llevaran.
Ardiendo en el infierno, yo me prefiero quedar.
Y Arderé gustoso en las llamas del infierno,
Castigado por quererte,
Destinado a las críticas,
Por haber caído
En la lujuriosa trampa de la tentación,
Comiendo la manzana prohibida
Degustando con gula su sabor
Queriendo tomar cada sorbo de tu cuerpo.
Y si toda Troya ardió por Helena,
¿Como por ti no ardería mi vida entera?
Por un segundo de pecar junto a ti.
Arder en el infierno,
Pequeño castigo para el pecado de quererte,
Eterna prisión para aniquilar mis sueños,
Para castigar mi alma enamorada,
Orgullosa de sentir las llamas quemando todo su cuerpo.
Vagando por ahí abajo,
Padeciendo torturas terribles,
Pagando el precio de quererte,
De amarte con locura.
Arder en el infierno,
Sinceramente no me importa,
Si ese es el precio de estar junto a ti,
Si ese eso lo que me depara el destino,
Solo por amarte como yo te amo.
Tus ojos, me llaman a pecar,
Y esas miradas, como tu solo sabes mirar
Me terminan por sucumbir,
Y al placer del pecado de amarnos,
Siempre termino por caer.
Arder en el infierno,
Ese será mi destino por querer estar contigo.
Ese será mi castigo,
Y la sentencia de mi juicio final.
Junto con los peores de todas las épocas,
Tendré que terminar.
Y si este es el castigo por quererte,
No me arrepiento, ni por un segundo,
De todos los pecados que cometí a tu lado.
No me arrepiento, ni por un segundo,
De sentir tu voz, del otro lado,
Dejándome llevar, por el fruto de nuestros corazones,
Sabiendo que no hay solución,
Para la enfermedad de querernos.
Debo pagar, el pecado de hacer lo que no es debido,
La lujuria de querer estar contigo
La avaricia, de sentirte solo mía
Por que si quererte es un pecado,
Me relameré gustoso en las llamas del infierno
Y si mi amor por ti, es obra del mismo demonio,
Mi alma jamás querré exorcizar.
Mi cuerpo al cielo jamás se llevaran.
Ardiendo en el infierno, yo me prefiero quedar.
Y Arderé gustoso en las llamas del infierno,
Castigado por quererte,
Destinado a las críticas,
Por haber caído
En la lujuriosa trampa de la tentación,
Comiendo la manzana prohibida
Degustando con gula su sabor
Queriendo tomar cada sorbo de tu cuerpo.
Y si toda Troya ardió por Helena,
¿Como por ti no ardería mi vida entera?
Por un segundo de pecar junto a ti.