Abrahám Emilio
Emilio.
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!...
más cuerdo y elocuente,
palabras sinceras que suelen mentir,
pupulante en tu oreja: un pendiente;
oye tú, mis palabras a incurrir.
La casa del horno, mutó a iglú..
al fuego se repelen...
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!,
el lema fue "más quererte".
El pimiento brotó;
las venas contuvieron la sangre,
mi verbo de ése ayer fuero tesoro
y el alma blanca, amargo café...
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!
El vaho fue neón,
amar a otra fue "cortina de humo"
ambas fueron:
amarguras de mi ego mudo;
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!
Y no es por vanidad,
romancero de magnanimidad
del incomprendido
del que en verano vive en su iglú...
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!
por el fuego ardido...
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!...
abrazaron la explosión;
orate me volviste,
no abogaste esta razón..
desde que no te fuiste tú...
pero tú ya no eres tú;
¡¡¡eres un venenoso gas!!!....
Amada, ayer no fuiste tú
y ardí en tus brazos ¡fuego en el grisú!
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Anthony Acosta Pérez