ecodelcaos
Poeta recién llegado
Ardiendo en llamas
Tú eras una tormenta y a mí me gustaba la calma,
tú amabas bailar bajo la lluvia y a mí no me gustaba mojarme,
tú eras puro fuego y yo tenía miedo a quemarme.
Llegaste a mi vida y arrasaste con todo,
pusiste mi mundo patas arriba.
Fue entonces cuando supe
que ya no me gustaba la calma,
que si fuera por ti, bailaría bajo la lluvia toda la noche,
y sin darme cuenta, perdí el miedo al fuego y me quemé.
Llegaste como un huracán
y como una silenciosa brisa desapareciste,
y yo me volví adicta al fuego, al desorden,
a bailar bajo la lluvia.
Me volví adicta a tu olor, a tu presencia,
a tu voz, a las noches de insomnio.
Me volví adicta a ti.
Mi mente pide calma, necesita olvidarte,
pero mi corazón parece haber olvidado cómo latir.
Sabía que arrasarías con todo desde que te vi
y que en algún momento,
el hielo que recubría mi corazón,
no soportaría más el calor.
Tú cumpliste tu promesa, arrasaste con todo y también conmigo,
pero después de todo, puedo decir que lo repetiría todo de nuevo, una y otra vez,
porque aún estando ardiendo en llamas,
me siento viva.
Quién sabe, quizás todo el mundo es adicto al fuego,
si llega la cerilla perfecta para hacer su mundo arder.
Eco del caos
Tú eras una tormenta y a mí me gustaba la calma,
tú amabas bailar bajo la lluvia y a mí no me gustaba mojarme,
tú eras puro fuego y yo tenía miedo a quemarme.
Llegaste a mi vida y arrasaste con todo,
pusiste mi mundo patas arriba.
Fue entonces cuando supe
que ya no me gustaba la calma,
que si fuera por ti, bailaría bajo la lluvia toda la noche,
y sin darme cuenta, perdí el miedo al fuego y me quemé.
Llegaste como un huracán
y como una silenciosa brisa desapareciste,
y yo me volví adicta al fuego, al desorden,
a bailar bajo la lluvia.
Me volví adicta a tu olor, a tu presencia,
a tu voz, a las noches de insomnio.
Me volví adicta a ti.
Mi mente pide calma, necesita olvidarte,
pero mi corazón parece haber olvidado cómo latir.
Sabía que arrasarías con todo desde que te vi
y que en algún momento,
el hielo que recubría mi corazón,
no soportaría más el calor.
Tú cumpliste tu promesa, arrasaste con todo y también conmigo,
pero después de todo, puedo decir que lo repetiría todo de nuevo, una y otra vez,
porque aún estando ardiendo en llamas,
me siento viva.
Quién sabe, quizás todo el mundo es adicto al fuego,
si llega la cerilla perfecta para hacer su mundo arder.
Eco del caos
Última edición: