Ardiendo

Jeison

Poeta fiel al portal

Llegará el trueno dócil, cobarde de la lluvia,
arqueado por la fuerza y por la tempestad
de su poder antiguo,
reclamando a sus hijos el polvo que lanzó
a las casas terrenas,
a las vigas debajo de la tierra,
a las raíces secas de los árboles secos,
al eco roto del oleaje,
a la palabra fría del que arde congelándose
al son de tempestades y tormento.
Y dirá su pequeña condición
de Ser ya no infinito, sino humano,
acabable, genérico, anodino.
Entonces irá al cielo, ardiendo, ardiendo, ardiendo;
oh Señor, Tú le arrancas,
oh Señor, Tú le arrancas ardiendo.


Jeison Villalba
 

Llegará el trueno dócil, cobarde de la lluvia,
arqueado por la fuerza y por la tempestad
de su poder antiguo,
reclamando a sus hijos el polvo que lanzó
a las casas terrenas,
a las vigas debajo de la tierra,
a las raíces secas de los árboles secos,
al eco roto del oleaje,
a la palabra fría del que arde congelándose
al son de tempestades y tormento.
Y dirá su pequeña condición
de Ser ya no infinito, sino humano,
acabable, genérico, anodino.
Entonces irá al cielo, ardiendo, ardiendo, ardiendo;
oh Señor, Tú le arrancas,
oh Señor, Tú le arrancas ardiendo.


Jeison Villalba







Muy buenos versos, con un circulo lexicográfico bastante amplio, se nota también los contrastes en las descripciones, felicitaciones, cuídate, que pases bien...
 
ansiosos versos, libres. juegan en mi incoherencia psicotica.


Como siempre, es un gran placer leerte.

wao caballero que hermoso poema, se lo aplaudo


salu2

Muy buenos versos, con un circulo lexicográfico bastante amplio, se nota también los contrastes en las descripciones, felicitaciones, cuídate, que pases bien...


Muchas gracias a los tres por acercarse hasta mi escrito. Me alegra el hecho de que fuera de los paranóico, logramos captar la sensación realista que nos deja.

Un abrazo para cada uno de ustedes!
Jeison
 

Llegará el trueno dócil, cobarde de la lluvia,
arqueado por la fuerza y por la tempestad
de su poder antiguo,
reclamando a sus hijos el polvo que lanzó
a las casas terrenas,
a las vigas debajo de la tierra,
a las raíces secas de los árboles secos,
al eco roto del oleaje,
a la palabra fría del que arde congelándose
al son de tempestades y tormento.
Y dirá su pequeña condición
de Ser ya no infinito, sino humano,
acabable, genérico, anodino.
Entonces irá al cielo, ardiendo, ardiendo, ardiendo;
oh Señor, Tú le arrancas,
oh Señor, Tú le arrancas ardiendo.


Jeison Villalba


Qué intensidad, como una llamarada en medio del desierto. Me agrada tu estilo.

Saludos.
 

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