ClauHecate
Poeta recién llegado
En un solo suspiro, se escapó su noche.
El tiempo que duraron mis palabras te observé inerme, reírte.
De mí. Tal vez de ti. De algún ser marchito de esos a los que dices querer.
Yo me reserve la opinión, ante tu gloria postiza. Después te comenté y vi reír amargamente.
De ti seré la burla si te sigo queriendo. Es sólo una pantalla para ignorar el pasado. Y yo soy tu consuelo cuando te sientes pequeño.
A final de cuentas sólo es grande ella ¿sabes? El mundo no la engaña, ella se engaña.
Es difícil amar en estas tierras donde todos se hacen los débiles para ser más fuertes.
Que su llanto sea su escudo. Que nuestra rudeza nos debilite.
Es más peligrosa una serpiente que un león.
Eres un alma pura, ojos negros totalmente, como algún animal extraño.
No hay espacio para dudas, niño, está todo claro.
Que huyas y huyas me hace más indiferente.
Mostrarte odio es más fácil que halagarte, igual lo ignoras.
Todos dicen que algo eres y no lo que aparentas. Yo creo que te conozco detrás de tus sarcasmos. No eres tan indiferente a todo. ¡Ya quisieras!
Cabes perfectamente en mi molde, tú, no lo que aparentas.
Me he prometido no hablarte, igual siempre caigo, alejarme, igual llegas a mí aunque sea para buscarla. Y como negarse ante unos ojos totalmente negros.
Seguramente tienes escondida tu pureza tras los párpados. De alguna forma ya la he visto. Y te seguiré mirando con odio, es la única forma que encuentro para llamarte.
Se siente minúscula un alma cuando vuelve al pasado de amores irrealizables o no correspondidos, pero este es un caso diferente, no me importa en realidad.
Seguiré mirando con odio, insisto, tus ojos totalmente negros.