cipres1957
Poeta veterano en el portal
Ella contaba las horas, las caídas,
los naufragios azules de sus ojos;
hablaba de un tiempo extraño
donde la humedad de la piel
jugaba con las ranas de los charcos;
todo era sublime, como un cuento de lluvias.
Ella hablaba por mí;
decía que volver cada tanto
a remojar los pies en los recuerdos,
arengaba a los amores secos
y le plantaba una sonrisa a la utopía.
Que amar por amar, inventar una ilusión;
era desgarrar el aburrido hastío
hasta dejar entrar un brazo suave
que abrace, que tome por detrás a la penumbra
y le aclare al silencio que nada regresa de la muerte
y aún así, seguir amando.
Y me habló al oído.
Murmuró chubascos sobre los hombros,
descerrajó cortinas de luz
sobre una noche espesa
donde su boca evolucionó un llanto
hasta entonces reprimido.
Cerré los ojos y se durmió conmigo.
los naufragios azules de sus ojos;
hablaba de un tiempo extraño
donde la humedad de la piel
jugaba con las ranas de los charcos;
todo era sublime, como un cuento de lluvias.
Ella hablaba por mí;
decía que volver cada tanto
a remojar los pies en los recuerdos,
arengaba a los amores secos
y le plantaba una sonrisa a la utopía.
Que amar por amar, inventar una ilusión;
era desgarrar el aburrido hastío
hasta dejar entrar un brazo suave
que abrace, que tome por detrás a la penumbra
y le aclare al silencio que nada regresa de la muerte
y aún así, seguir amando.
Y me habló al oído.
Murmuró chubascos sobre los hombros,
descerrajó cortinas de luz
sobre una noche espesa
donde su boca evolucionó un llanto
hasta entonces reprimido.
Cerré los ojos y se durmió conmigo.
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