Frankos Roda
Poeta recién llegado
Al son de ajabea una figura
movía entre timbales y panderos;
abríanle los álabes senderos
la luna resaltaba su finura.
Los gritos excitados de locura
imponen brío y ritmo a los dineros,
narguiles turcos, crápulas arteros...
y el vientre contonea con soltura.
La piel queda librada de los velos
mostrándose desnuda y deseada...
¡Oh cuerpo de mujer, embrujo de hada!
Alfanjes y destellos mueven celos,
de púrpura, cercena la velada…
Ariane en solitario, vence duelos.