Maria Laura Del Aquila
Poeta veterano y reconocido en el portal.
En la arena de tu ardid
Hoy actúo para ti,
Pues detrás del maquillaje,
hay mil lágrimas por ti,
El dolor que me persigue
Tú lo has engendrado en mí,
Ya no hay nada que lo borre,
Y entre todas tus mentiras
Hace tiempo me perdí.
Se apostó en mi pecho el hecho
No lo puedo mitigar,
De una vida en desconsuelo,
Que conmigo va acabar,
Mi orgullo rodó por el suelo,
Entre traicioneros llantos
Una máscara cubrió mi vergüenza,
La ofensa me llevó a hacer duelo.
Mi arlequín hace reír al mundo
Que con hipocresía asienta,
Mientras por dentro llora el alma
Que con sollozos se alienta,
Que nadie note el desasosiego
Que guardo por tu traición
Y aunque ya no me importa vivir
no voy a parar de reír porque,
La función... la función debe seguir.
Dago
María Laura Dell'Aquila
Hace unos días rondaba mi cabeza una idea para un poema y le pedí ayuda a mi amigo Dago, cuando empezamos si bien tenía claro el mensaje del texto no lo podía plasmar, entonces apareció el Chapulín colorado (en este caso Dago) y con su chipote chillón o sea su plama y logramos juntos este poema. Quiero aclarar que es un más suyo que mío.
Hoy actúo para ti,
Pues detrás del maquillaje,
hay mil lágrimas por ti,
El dolor que me persigue
Tú lo has engendrado en mí,
Ya no hay nada que lo borre,
Y entre todas tus mentiras
Hace tiempo me perdí.
Se apostó en mi pecho el hecho
No lo puedo mitigar,
De una vida en desconsuelo,
Que conmigo va acabar,
Mi orgullo rodó por el suelo,
Entre traicioneros llantos
Una máscara cubrió mi vergüenza,
La ofensa me llevó a hacer duelo.
Mi arlequín hace reír al mundo
Que con hipocresía asienta,
Mientras por dentro llora el alma
Que con sollozos se alienta,
Que nadie note el desasosiego
Que guardo por tu traición
Y aunque ya no me importa vivir
no voy a parar de reír porque,
La función... la función debe seguir.
Dago
María Laura Dell'Aquila
Hace unos días rondaba mi cabeza una idea para un poema y le pedí ayuda a mi amigo Dago, cuando empezamos si bien tenía claro el mensaje del texto no lo podía plasmar, entonces apareció el Chapulín colorado (en este caso Dago) y con su chipote chillón o sea su plama y logramos juntos este poema. Quiero aclarar que es un más suyo que mío.