ARLEQUÍN Y COLOMBINA EN EL SOTABANCO
Clarean los brillos desvencijados
de las macollas de bronce
y el canto irremediable de la escalera
que se desgrana en la noche
Desde la augusta claraboya descienden pétalos
que dormían entre las páginas de libros
Te riegan como lluvia ácida
y como lluvia ácida te deslíen en el búcaro de los condenados
Yo subo sin saber donde me llevan tus pasos
como una sonda o un monstruo ciego de los abismos
subo buscando la claridad que ya no eres
Envuelto en mis pasados
me enrosco en los tules de novia abandonados
me reflejo en las lámparas de acetileno
que sirven sólo para violentar la paz nocturna
Posiblemente encuentre un beso perdido
que duerme en el reflejo de un ojo
o una uña ensangrentada
o una flor que se cayó de un ojal
Ascender hasta tí por este breve rayo de luz
comporta serios peligros
sobre todo cuando todo está construído sobre brumas
Las hojas deshojadas de los árboles caídos
de aquellos que fueron inmolados
para construir esta escalera o las mesas del casino
me sirven para arroparme en las frías noches sin tí
Pero nada escrito hay en ellas
solo el chirrido de bisagras oxidadas
me recuerdan que soy hombre
Qué agradable es sentir mi lengua descuajada por tus besos
sentir cómo vibra tu cintura mientras arranco tus cabellos
transformarte en húmedo maniquí
recién salvado del naufragio
dibujarte en el telón de fondo de aquel teatro sin fondo
Calamitosa Colombina el proscenio te vuelve humana
recoge esa sangre derramada y los guantes olvidados
y y volvamos a nuestro nido de amor
La Historia, ya deberías saberlo,
nunca nos hará justicia.
Ilus.: El carnaval de Arlequin. J. Miró
Clarean los brillos desvencijados
de las macollas de bronce
y el canto irremediable de la escalera
que se desgrana en la noche
Desde la augusta claraboya descienden pétalos
que dormían entre las páginas de libros
Te riegan como lluvia ácida
y como lluvia ácida te deslíen en el búcaro de los condenados
Yo subo sin saber donde me llevan tus pasos
como una sonda o un monstruo ciego de los abismos
subo buscando la claridad que ya no eres
Envuelto en mis pasados
me enrosco en los tules de novia abandonados
me reflejo en las lámparas de acetileno
que sirven sólo para violentar la paz nocturna
Posiblemente encuentre un beso perdido
que duerme en el reflejo de un ojo
o una uña ensangrentada
o una flor que se cayó de un ojal
Ascender hasta tí por este breve rayo de luz
comporta serios peligros
sobre todo cuando todo está construído sobre brumas
Las hojas deshojadas de los árboles caídos
de aquellos que fueron inmolados
para construir esta escalera o las mesas del casino
me sirven para arroparme en las frías noches sin tí
Pero nada escrito hay en ellas
solo el chirrido de bisagras oxidadas
me recuerdan que soy hombre
Qué agradable es sentir mi lengua descuajada por tus besos
sentir cómo vibra tu cintura mientras arranco tus cabellos
transformarte en húmedo maniquí
recién salvado del naufragio
dibujarte en el telón de fondo de aquel teatro sin fondo
Calamitosa Colombina el proscenio te vuelve humana
recoge esa sangre derramada y los guantes olvidados
y y volvamos a nuestro nido de amor
La Historia, ya deberías saberlo,
nunca nos hará justicia.
Ilus.: El carnaval de Arlequin. J. Miró