Cogito Coito Fito
Poeta asiduo al portal
“Me provoca irrisión eso a lo que la prole llama con éxtasis, armonía”
En palco ilustre de aquel lugar,
la afonía lo delataba entre el gentío
y el amargor en elite de vino
embestía paulatinamente mi atención
Son esas beldades complacidas
en el ambiente, de risa indiscreta,
de compañías de volatines
donde a ese bufón nace la burla.
Que ilumina con colores variados,
tan ridículos y aparentemente abatidos
que presumen de informal
y despreciable
Ese arlequín carece de amancia,
pareciera un sujeto tan sobrio,
que ha abdicado los paradigmas corrientes;
en la ribera de la hipocresía que ha preexistido
Ese es el arlequín con tal confianza
y pensamiento admirado,
que mengua libremente de inocencia
por que así lo ha determinado
Solo el disimulo pláceme del afame
profana con tal arisco proferido,
a esa fetidez moral de la prole
que es solo una ilusión de plegarse,
con una conducta tan atrófica
que suelen llamar orden
Puede que tal afable trance
acompañado de un gracioso sorbate
y un genuino vestido que contraste…
sea el semblante silente del umbral
en su figura tan temosa y copista
La noche que perece lo púdico del payo
y el prodigio que indignan los presentes;
no son mas que las patrañas idénticas
que remeda el , con el tranco y la carcajeada
¡Oh! Claro que si,
ese es el arlequín quien
solo es el reflejo de las emociones
de los acomodados y ofendidos…
que sin querer reconoce cada uno de ellos
Autor: Porfirio Martínez (Cogito)
En palco ilustre de aquel lugar,
la afonía lo delataba entre el gentío
y el amargor en elite de vino
embestía paulatinamente mi atención
Son esas beldades complacidas
en el ambiente, de risa indiscreta,
de compañías de volatines
donde a ese bufón nace la burla.
Que ilumina con colores variados,
tan ridículos y aparentemente abatidos
que presumen de informal
y despreciable
Ese arlequín carece de amancia,
pareciera un sujeto tan sobrio,
que ha abdicado los paradigmas corrientes;
en la ribera de la hipocresía que ha preexistido
Ese es el arlequín con tal confianza
y pensamiento admirado,
que mengua libremente de inocencia
por que así lo ha determinado
Solo el disimulo pláceme del afame
profana con tal arisco proferido,
a esa fetidez moral de la prole
que es solo una ilusión de plegarse,
con una conducta tan atrófica
que suelen llamar orden
Puede que tal afable trance
acompañado de un gracioso sorbate
y un genuino vestido que contraste…
sea el semblante silente del umbral
en su figura tan temosa y copista
La noche que perece lo púdico del payo
y el prodigio que indignan los presentes;
no son mas que las patrañas idénticas
que remeda el , con el tranco y la carcajeada
¡Oh! Claro que si,
ese es el arlequín quien
solo es el reflejo de las emociones
de los acomodados y ofendidos…
que sin querer reconoce cada uno de ellos
Autor: Porfirio Martínez (Cogito)
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