Calla, calla por favor,
no digas nada,
deja que mis ojos, mis manos,
y mis versos, sean los que hablen.
Quiero pintar con mis manos
tu escultural figura,
y mis dedos sean los pinceles
que delineen tus bien torneados ojos.
Deja, que le dé color caoba,
a la cascada preciosa
que cae sobre tus hombros,
y con mis besos, el color
cereza de tus labios carnosos.
Deja, que sean mis manos
las que hablen, que cuenten,
toda la armonía que hay en ti.
Quiero ver tus mejillas
rebozar de alegría,
y en tus ojos grises,
quiero ver la luz, que nos
transmite el pensamiento,
para unificar nuestro amor.
Deja que mis manos
y tus manos, mis ojos,
y tus ojos hablen.
Abril 1982
Maria de los Ángeles Alarcón Mendoza
no digas nada,
deja que mis ojos, mis manos,
y mis versos, sean los que hablen.
Quiero pintar con mis manos
tu escultural figura,
y mis dedos sean los pinceles
que delineen tus bien torneados ojos.
Deja, que le dé color caoba,
a la cascada preciosa
que cae sobre tus hombros,
y con mis besos, el color
cereza de tus labios carnosos.
Deja, que sean mis manos
las que hablen, que cuenten,
toda la armonía que hay en ti.
Quiero ver tus mejillas
rebozar de alegría,
y en tus ojos grises,
quiero ver la luz, que nos
transmite el pensamiento,
para unificar nuestro amor.
Deja que mis manos
y tus manos, mis ojos,
y tus ojos hablen.
Abril 1982
Maria de los Ángeles Alarcón Mendoza