claudiorbatisti
claudiorbatisti
El ojo se detiene sobre la mano estéril
del tiempo tieso hacia el horizonte,
donde la voz es una jaula de aire húmedo
que ahoga las palabras excesivas.
La estrella es un globo gigante
que contiene un techo demasiado vasto,
donde el ser y el pertenecer son partes
de nuestra armonía sin argumento,
que vigoroso mueve su decir
en el radio de un iris fugaz.
La orfandad de nuestra existencia,
es ansía de tiempo,
somos gotas de lluvia que caen lento,
haciendo equilibrio sobre la ceja del día
y es muy lejano el deambular,
de dos manchas oscuras raptadas
en el ceño fruncido de los labios,
de rodillas a las puertas reservadas
de un repentino atardecer.
El instante nos detiene, vida,
consiente de ser un tímido latido
de un agua agria, donde somos un corpúsculo,
tangible movimiento que delata
esta brisa densa del orden.
claudiorbatisti
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