Leo Bruno
Poeta perdido, pero encontrado
Aquí me hallo,
Desquiciado, errante,
Aspirando los vestigios
De su sutil fragancia.
Una sombra, de un fantasma evaporado,
Un aroma atrapado entre el recuerdo y la añoranza.
Es inconsciente, ella en su ausencia,
Que la angustia me asalte,
Ignora su que me agravia,
Dejándome incrédulo ante su brusca partida.
Mis manos quedaron vacías,
Desnudas sin su presencia,
Mi cuerpo yace desordenado,
Desvanecido y desalineado.
En la penumbra y el silencio,
Anhelaba su beso reparador,
Mis labios, como un pez agonizante,
Huérfano de su humedad
Perecieron ,como en una oscura tormenta.
Todavía no recobro la cordura,
Su ausencia me consume,
Y la imagino envuelta,
Bajo un torrente de mis manos,
Regalándole caricias desenfrenadas,
Atrapados en el laberinto de sus muslos desordenados.
Desquiciado, errante,
Aspirando los vestigios
De su sutil fragancia.
Una sombra, de un fantasma evaporado,
Un aroma atrapado entre el recuerdo y la añoranza.
Es inconsciente, ella en su ausencia,
Que la angustia me asalte,
Ignora su que me agravia,
Dejándome incrédulo ante su brusca partida.
Mis manos quedaron vacías,
Desnudas sin su presencia,
Mi cuerpo yace desordenado,
Desvanecido y desalineado.
En la penumbra y el silencio,
Anhelaba su beso reparador,
Mis labios, como un pez agonizante,
Huérfano de su humedad
Perecieron ,como en una oscura tormenta.
Todavía no recobro la cordura,
Su ausencia me consume,
Y la imagino envuelta,
Bajo un torrente de mis manos,
Regalándole caricias desenfrenadas,
Atrapados en el laberinto de sus muslos desordenados.