Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Miel en pan,
con la cereza del olvido,
manzano de desgracia,
amargo veneno,
que desencaja la mañana,
Vertida soledad,
entre lágrimas y risas,
con la careta y maquillaje,
con la sombra de melancolía
intuye el silencio la desgracia...
Arrancados ojos,
que no te miraran más,
piel dejada en hielo,
que jamás sentirá tu calor otra vez,
y enviaré mi corazón en estas líneas,
escritas con la tinta de mis venas...
Acarreo el peso de la muerte,
con la tristeza compleja,
venida del pecado,
sueño quebrado de ambiciones vanas,
alas rotas con el viento,
precoz despedida....
Lastima el hielo,
lastima el fuego,
si antes blanco fue el volar,
ahora oscuro y vacío...
Estrellas corrompidas,
por llantos largos y ásperos,
que sea réquiem mortuorio,
para la muerte en sí,
que será mi hada merecida...
Descubre el paquete,
de entrañas y un corazón,
que dejo a tus pies,
después de haberos amado,
después de haberos odiado,
Marche la felicidad,
entre los olivos infértiles,
de asquerosidades terrenas,
con veneno verde,
con ansiedad roja...
Caminos cruzados,
entre las llamas,
con el sonido del diablo
que sufre la agonía,
de una noche melancólica...
¡Heme aquí!
llamado y aterrado,
por el simple sentir,
de una lágrima correr,
con suspiro...
Piano roto,
entre los cuales vibré enamorado,
ahora entre dagas duermo,
con la ansia de beber,
el odio y la venganza,
Robusta rama,
que será desgastada,
por el roer de mis dientes,
antes de ahorcar a la muerte...
con intestino sacro...
Lloraré lo sé...
en reseco lagrimal,
que solo perlas regala,
con humo de mi lengua...
Encerrado en el cristal,
para romper la nada,
para vibrar en el destino,
y así la tristeza termine...
¡Heme aquí!
temblando... llorando,
con corazón arrancado,
pero siempre... a vuestros pies...
L.V.
con la cereza del olvido,
manzano de desgracia,
amargo veneno,
que desencaja la mañana,
Vertida soledad,
entre lágrimas y risas,
con la careta y maquillaje,
con la sombra de melancolía
intuye el silencio la desgracia...
Arrancados ojos,
que no te miraran más,
piel dejada en hielo,
que jamás sentirá tu calor otra vez,
y enviaré mi corazón en estas líneas,
escritas con la tinta de mis venas...
Acarreo el peso de la muerte,
con la tristeza compleja,
venida del pecado,
sueño quebrado de ambiciones vanas,
alas rotas con el viento,
precoz despedida....
Lastima el hielo,
lastima el fuego,
si antes blanco fue el volar,
ahora oscuro y vacío...
Estrellas corrompidas,
por llantos largos y ásperos,
que sea réquiem mortuorio,
para la muerte en sí,
que será mi hada merecida...
Descubre el paquete,
de entrañas y un corazón,
que dejo a tus pies,
después de haberos amado,
después de haberos odiado,
Marche la felicidad,
entre los olivos infértiles,
de asquerosidades terrenas,
con veneno verde,
con ansiedad roja...
Caminos cruzados,
entre las llamas,
con el sonido del diablo
que sufre la agonía,
de una noche melancólica...
¡Heme aquí!
llamado y aterrado,
por el simple sentir,
de una lágrima correr,
con suspiro...
Piano roto,
entre los cuales vibré enamorado,
ahora entre dagas duermo,
con la ansia de beber,
el odio y la venganza,
Robusta rama,
que será desgastada,
por el roer de mis dientes,
antes de ahorcar a la muerte...
con intestino sacro...
Lloraré lo sé...
en reseco lagrimal,
que solo perlas regala,
con humo de mi lengua...
Encerrado en el cristal,
para romper la nada,
para vibrar en el destino,
y así la tristeza termine...
¡Heme aquí!
temblando... llorando,
con corazón arrancado,
pero siempre... a vuestros pies...
L.V.