Arrebato...
Intuición aquel falso aparente sentimiento,
en la anaranjada abundancia de los damascos...
No se mezclan las sabias frescas, es natural;
cantan gorriones, los zorzales lo hacen mejor.
No siente la roca, sólo razona en abismos,
se hace escaso el apetito en la gris amargura...
Mientras siento la vida vehemente e intensa,
una avalancha es la muerte anunciando el descanso.
Bendito prado, verde colina ¡madre y paz!
aviso y luces ígneas, muere el egoísmo,
unísono todas las esencias y las guindas.
Gatillan amables paisajes en cataratas...
Se esfuman fantasías cual caudales severos,
confundidos yertos, parajes de perfección.
Ramiro Deladanza
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