Antares
Poeta adicto al portal
Tu voz hoy no acaricia
las dunas en las que habito.
Los miedos engrandecen
mi cobardía, mi delito.
Perderte es situarme
al borde de un precipicio.
Me castigas con silencios,
a la intemperie, sin abrigo.
¿Acaso el arrebato insolente
de mi destino, quiere jugar con nosotros,
con lo que somos o lo que fuimos?
Déjame cobijarme en tu cuerpo,
ser mi refugio, mi designio.
Lléname de calma mis dudas,
mis temores, mis quejidos.
Rompe en pedazos los cristales
que encierran soledades
y vacíos.
Lléname de luz, de la magía,
de los besos infinitos.
De caricias, de promesas,
de sueños no descritos.
Inventemos nuestra historia,
reconciliemos amoríos.
Renacer es mucho mejor,
cuando de errores se ha aprendido.
las dunas en las que habito.
Los miedos engrandecen
mi cobardía, mi delito.
Perderte es situarme
al borde de un precipicio.
Me castigas con silencios,
a la intemperie, sin abrigo.
¿Acaso el arrebato insolente
de mi destino, quiere jugar con nosotros,
con lo que somos o lo que fuimos?
Déjame cobijarme en tu cuerpo,
ser mi refugio, mi designio.
Lléname de calma mis dudas,
mis temores, mis quejidos.
Rompe en pedazos los cristales
que encierran soledades
y vacíos.
Lléname de luz, de la magía,
de los besos infinitos.
De caricias, de promesas,
de sueños no descritos.
Inventemos nuestra historia,
reconciliemos amoríos.
Renacer es mucho mejor,
cuando de errores se ha aprendido.