Cuando estalle el corazón impetuoso
y lujuriosa la piel se encienda
no habrá bálsamo ni remanso
que aplaque un alma apasionada.
Cuando cautiva la mirada se extravíe
Y ávidos los labios se adormezcan
No habrá néctar ni ambrosía
Que redima un alma enamorada
Cuando insobornable la razón se someta
Y los briosos pasos se detengan
No habrá umbrales ni rejas
Que frene a un alma esperanzada
y lujuriosa la piel se encienda
no habrá bálsamo ni remanso
que aplaque un alma apasionada.
Cuando cautiva la mirada se extravíe
Y ávidos los labios se adormezcan
No habrá néctar ni ambrosía
Que redima un alma enamorada
Cuando insobornable la razón se someta
Y los briosos pasos se detengan
No habrá umbrales ni rejas
Que frene a un alma esperanzada