Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Arreciaba el viento enfurecido
la lluvia no me dejaba ver,
empapados mis ropas y mis huesos
creí desfallecer.
Más contra las inclemencias
seguí a paso largo mi andadura,
con la piel de la cara endurecida
sabiendo mi deber...
El tiempo desapareció
no había hora ni reloj,
solo el camino enemistado
con mi avanzar, sin detener.
Cuando menos lo esperaba
apareció de pronto un cielo azul,
límpido y cristalino, lleno de Sol
y un gran Arco Iris que me rescató.
Rosario de Cuenca Esteban
la lluvia no me dejaba ver,
empapados mis ropas y mis huesos
creí desfallecer.
Más contra las inclemencias
seguí a paso largo mi andadura,
con la piel de la cara endurecida
sabiendo mi deber...
El tiempo desapareció
no había hora ni reloj,
solo el camino enemistado
con mi avanzar, sin detener.
Cuando menos lo esperaba
apareció de pronto un cielo azul,
límpido y cristalino, lleno de Sol
y un gran Arco Iris que me rescató.
Rosario de Cuenca Esteban