Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La cubana me regaló un jersey y unas pantuflas de tigre.
Nancy, Mario te esperó tú te lo perdiste.
En matemáticas es posible, pero la diferencia entre una sémola de arroz y otra de trigo, es matemáticamente distinta, al cubo donde se echen y al horno donde se cuezan.
-¿Y la de maíz?
-Con más razón para ello.
Tomemos nota del ejemplo:
Una sémola de arroz y otra de trigo, y una más de maíz. ¿Habrá alguna ecuación que nos dé la textura similar de las sémolas operantes?
-Sí, aunque es matemáticamente distinta, al cubo donde se echen y al horno donde se cuezan
-¿Me estás tomando el pelo?
-No, pero, matemáticamente, pese a la calvicie, es posible.
La cubana me regaló un jersey y unas pantuflas de tigre.
Nancy, Mario te esperó tú te lo perdiste.
Déjate de santos y velas en la entrada La maleta era tuya, y con aquel cristal te rompiste el alma. La perrita te echó de menos, te veía siempre en otras faldas Y ahora el ventilador rueda al encender la luz, pero tú no estás, y Mario duerme bajo otros vientos, y en otros aires de la montaña
Fidel no te dejaba entrar, y tu hijo, tu hijo que tuviste, lo crió tu madre en cuba... ¡Qué será de él!, qué será... El arroz a la cubana lleva huevo y algún plátano, tomate... ¿qué más? Necesito la ecuación, aquella que perdí en la alcoba donde Mario aún dormía en esa época con las sémolas y gnomos. Arabescos son los nombres, pero el tuyo separado por otros cubos fue volando y en otros hornos se santiguan los santeros tan cubanos, que el arroz siempre está bueno, sin pasarse, siempre y cuando...
