Solaribus
Poeta veterano en el portal
La brisa siega
la luz salvaje
de la tarde
aire inmaterial
color que tiñe
mi piel
(entrega lo más mío)
vacían mi cuerpo
aquellas aves
la soledad
como un manojo
de violetas
o una cesta de naranjas
mujer fugaz
ama para siempre
el peso de los siglos
en un beso
en una búsqueda
el desencuentro
en una música
el sol
de cada lágrima
pequeño pez
volador
volador
aguarda las raíces
que lo atrapen
el hogar de unas manos
la paciencia de esas fibras
la acuosa desnudez
de una familia
—arrozal—
tu pelo
a medianoche
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